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martes, 5 de junio de 2012

EL ÉXITO ERES TÚ (XXII)


CAPITULO III

 Necesito quererme (VIII)
No, no, solo una historia a medias, pero he oído hablar muy bien de su cocina, de la del Duran – dijo Juan Carlos –

Así es, pero no podemos despreciar su historia, muy ligada a la comarca del Alt Empordà, a la tramontana y – ahí dejó un poco de suspense -, a Dalí

¡No me digas!

Si señor era, por así decirlo, su punto de encuentro, suyo y de tantos otros, ya que debes considerar que el hotel data de finales del XIX

Un individuo curioso que supo avanzarse a su época y vivir como le dio la gana, riéndose de todo – comentó Juan Carlos

Tomaré eso como un sí – dijo Pedro sonriendo -; ya veo que los detalles que te he dado del local te han gustado. Pues vamos a arreglarnos y salimos con calma. Jenny, no te molestaremos mucho más rato

 Y ahí, de nuevo vio Juan Carlos esa mirada de aprecio, de cariño, de amistad verdadera; el mismo que pudo ver el día anterior en el colmado al que acudieron a comprar la cena que no fue cena, al menos para ese día, algo que le hizo volver a pensar en que Pedro había sufrido mucho, pero ese sufrimiento había sido, de algún modo, una fuente de crecimiento para él.

Subieron cada uno a su habitación y 20 minutos más tarde estaban en la sala, hechos unos pinceles, con pantalones de pana, jersey de cuello alto y gruesas botas, que acabaron de acompañar con una chaqueta gruesa y el sombrero.

Jenny – dijo Pedro – Por favor, dile a tu tía que hoy nos vamos de excursión pero que mañana sin falta, la vamos a ver, a ella y al suquet de pescado.

Muy bien, así se lo diré – dijo Jenny –

Eran poco más o menos las 07,30 de la mañana y el día era radiante, claro y muy frío, con una temperatura que andaría cerca de los cero grados y una mar plana, como si de un estanque se tratara. El cielo era de un azul que dolía la vista mirarlo, limpio y luminoso. Se dirigieron hacia el coche, aparcado a las afueras de pueblo mientras charlaban de forma insustancial de todo y nada a la vez.

Subieron al coche, un monovolumen compacto con algunos años de más pero muy bien cuidado, algo que sorprendió a Juan Carlos cuando vinieron desde Barcelona, pero que empezaba a entender después de llevar 3 días juntos. Veía claro que lo que motivaba a su amigo no era ya lo material, que siempre había sido su principal objetivo, si no sentirse bien consigo mismo y con los que le rodeaban.

- Una vez en el coche, Juan Carlos comentó – te veo muy bien, te percibo tranquilo, en paz, como si en todo momento fueras tu, sin fingir ni un saludo, ni un guiño ni nada.

Así es, ese es, para mi, el secreto del éxito, poder ser tu, buscando lo que hay en ti para darlo a los otros. Algo que Renovales intentó enseñarme pero que yo, petulante y ególatra, no fui capaz de entender en su momento.

Tomaron la carretera y se dirigieron hacia el norte, buscando la autopista. El camino se les hizo un suspiro mientras Juan Carlos le contaba a Pedro de sus actividades en Sevilla, contándole su realidad diaria.

Verás Pedro, en Andalucía se vive de otra manera, allí no hay esa fiebre porque todo sea rápido, como en Madrid o Barcelona, allí la gente nos conocemos y conocemos cuales son las raíces de cada cual, sus lazos de parentesco, sus filias, sus fobias, sus manías ¡ea!, que diríamos.

Al principio me sentí muy desplazado, pero enseguida Maca me hizo sentirme como en casa. Diría que el catalizador fue el primer año, viviendo la semana santa. Es increíble el fervor devoto que se desata en toda la ciudad, ver los costaleros llorando porque llueve y no pueden salir, o gentes que, en penitencia, llevan el paso descalzos, uno junto a otro. Hubo algo que realmente me hizo pensar que aquella tierra era distinta de mi Barcelona natal.

Cuenta, cuenta – dijo Pedro con interés sin perder ojo a la carretera mientras aparecía el cartel que anunciaba la entrada de La Bisbal –

domingo, 4 de marzo de 2012

La disculpa y el perdón


Leía no hace muchos días, una disculpa a través de las redes sociales, de una persona hacia un grupo de ellas. Lo primero que me sorprendió fue su contundencia al afirmar que se veía obligado a hacerlo, es decir, que esa disculpa, no nacía del corazón si no de la rabia o, al menos, esa era la sensación que en mi provocaba su lectura.

La verdad es que al leerla el sentimiento que me invadió fue el de la tristeza, tristeza por ver la inquina de la persona que lo escribía, por ver su incapacidad de arrepentimiento, y es que sin arrepentimiento, es imposible que se cree esa comunión entre ofendido y ofensor que permita el olvido de la ofensa.

La disculpa requiere de un arrepentimiento sincero, salido directamente de nuestro corazón, que permita la aceptación desde el receptor de la disculpa que lo convertirá en perdón y permitirá que empiecen a restañarse las heridas producidas, sean superficiales o profundas.

Tal como lo veo, deben haber dos elementos fundamentales en la petición de perdón:

·       Arrepentimiento sincero de lo realizado.
·       Deseo de sanar el dolor provocado

En caso contrario el efecto provocado será, precisamente, el contrario. Aquí no valen excusas de ningún tipo, ni circunstanciales, ni ideológicas ni de tipo alguno; simplemente la petición y la espera de un perdón que en ocasiones puede no producirse.

Quizás el máximo exponente de ese perdón, pudiera ser el del líder sudafricano Nelson Mandela, quien tras un cautiverio de 27 años, supo perdonar a sus carceleros, pero no podemos olvidar a nuestros vecinos, a nuestros hijos, a nuestros amigos, que saben perdonar en el dolor.

Y es que incluso desde una perspectiva egoísta,  la herida no puede empezar a cicatrizar hasta que no llega el perdón, quedando la herida abierta y supurante de la más amarga de las bilis: la del odio y el resentimiento.

Nuevamente, no es ni fácil ni rápido y, posiblemente, no podamos llegar a perdonar, pero el ejercicio de considerar tan solo la posibilidad, nos hará crecer.

Del mismo modo, la disculpa escuece y aturde el pensamiento del ego, insaciable en su búsqueda del brillo personal que nunca se equivoca. Tan solo cuando la disculpa nace, la soberbia muere un poco.

¿podrás perdonarme?

domingo, 19 de febrero de 2012

Del Grupo al Equipo. El éxito de la Organización (6/6)


Desatender los resultados.

Nos encontramos ya con la última de las cinco disfunciones según Lencioni. Un Equipo no sobrevivirá si no se centra en los resultados globales, por más confianza, gestión del conflicto o autoresponsabilidad.

Aquí es donde nos encontramos con aquellas organizaciones que premian la acción individual, que potencian las carreras de uno u otro, en la que los individuos optan por conseguir sus propios resultados, sin importar los de la globalidad, algo habitual de ver en cualquier tipo de organización en la que cada parte, buscará su propio resultado.

Todos hemos vivido, o vivimos todavía, en organizaciones o equipos en los que los egos prevalecen sobre el bien del conjunto, donde la metavisión o visión de pájaro, no se considera ya que se teme el incumplimiento de los propios objetivos, en ocasiones contrapuestos con los del conjunto, lo cual nos da pistas sobre la función del líder en este caso.

Equipos en los que la estanqueidad de sus departamentos, hacen inviable poder ir todos a una, considerando la globalidad como el premio a alcanzar. A fin de cuentas, de poco servirá alcanzar los objetivos de Ventas si la empresa va a la quiebra.

Cuando un individuo es capaz de realizar sacrificios por bien del colectivo, vemos que vamos en la dirección apropiada, siendo esos los comportamientos a potenciar. Ganamos todos como perdemos todos sin excepción.

Si el Equipo es capaz de gestionar estas cinco disfunciones, podemos comprobar como los resultados, sean de la tipología que fueren, mejoran de un modo exponencial, llegando a cotas difícilmente imaginables de otro modo.

Si prestamos atención, veremos que no es algo tremendamente complejo si no, más bien, puro sentido común, no obstante, la complejidad viene a la ahora de implementarlo, ya que entran en juego sensaciones, sentimientos, egos o desconfianza, aspectos estos que deberán ser custodiados por el garante de los mismos: el líder del Equipo, quien no deberá dejar de velar por ellos ya que, en tiempos difíciles, es fácil volver a antiguas costumbres, a antiguos paradigmas.

¿Ven todos los miembros de tu Equipo el objetivo como un objetivo global?

domingo, 12 de febrero de 2012

Del Grupo al Equipo. El éxito de la Organización (4/6)


Falta de compromiso

Tal como hemos visto hasta ahora, las dos disfunciones anteriores nos llevan sin duda alguna hasta esta tercera y es que, sin confianza y temiendo al conflicto, es prácticamente imposible que pueda existir compromiso con el Equipo.

Cuando hablamos de compromiso por parte del Equipo, hablamos de que todos sus miembros se mueven como una piña, aún y cuando las decisiones adoptadas, no se ajustan a lo que hubieran deseado, es decir, se ejercita el consenso, esto es, que aunque no sea mi opción la elegida, la defenderé a ultranza y lucharé por ella.

En este estado de compromiso, el egoísmo desaparece, aflora la máxima generosidad, la fuerza, la unión y aquello que parecía imposible, comienza a tomar cuerpo.

El compromiso significa también coherencia entre lo que ofrezco y lo que entrego efectivamente, mostrándome franco y aceptando mis limitaciones y áreas de mejora; dicho de otro modo, es mejor comprometerme a dar un 20% de mi tiempo a esto de forma completa y hacerlo efectivamente, que comprometerme a un 50 y dar tan solo ese 20%, ¿la diferencia?, el Equipo sabe con los recursos de los que puede disponer y, por tanto, realiza una planificación ajustada.

Cuando asumo ese compromiso tras un debate acalorado y hago mía la decisión de la mayoría, asumo también todas sus consecuencias, tanto las del éxito como las del posible fracaso, por lo que no cabe la culpabilización de nadie y sí, por el contrario, el éxito sin paliativos de la actuación como un bloque.

Esto hará que en una organización, no se observen fisuras, exista coherencia y la transmisión en todas direcciones, sea clara y honesta. Seguro que todos hemos visto a aquel miembro del Equipo de Dirección diciendo algo como ya sé que no tiene sentido, pero lo ha decidido el consejo, con lo cual lo que hace es difundir la falta de unión y compromiso de sus miembros, algo que sin duda alguna, calará en la Organización.

Seamos valientes y actuemos todos como uno, aceptando incluso aquellas decisiones que nos resultan incómodas, por el bien del colectivo y, especialmente, seamos coherentes en nuestros ofrecimientos ya que a nadie beneficia que te retires sin haber cumplido tu compromiso.

¿Qué harás para mejorar tu compromiso con el Equipo?

lunes, 6 de febrero de 2012

Del Grupo al Equipo. El éxito de la Organización (2/6)


Falta de confianza

Quiero compartir mis conocimientos, mis contactos, mi experiencia pero…no acabo de confiar en el equipo. Esta es una de las principales disfunciones del Equipo, una especie de gangrena que cercena la colaboración entre los miembros de un colectivo, levanta barreras y dispersa energías, focalizándolas en una defensa que, en ningún caso, debiera existir.

Esto ocurre cando las personas que lo componen no se sienten seguras dentro de él, cuando no creen que el resto tenga buenas intenciones que les permitan estar tranquilos y, por tanto, deben estar a la defensiva, algo que se nota en el propio Equipo y en toda la Organización a la que pertenezcan, ya que el efecto cascada lleva estas consecuencias en todas direcciones.

El ambiente se nota cargado, todos los correos salen con copia, se guardan comprobantes de cosas absurdas y se llega al paroxismo de la paranoia, viendo cosas donde no las hay y buscando la peor de las interpretaciones a hechos cotidianos.

Sinceridad, valentía, desapego, generosidad y fe son algunas de las especies que condimentan el guiso de la confianza. Sin ellas sencillamente deviene imposible.

Leía en una ocasión que la confianza es como una cuenta bancaria en la que, por cada reintegro, se requieren siete ingresos o, dicho de otro modo, una vez perdida, es complejo recuperarla.

Sin la confianza, el Equipo es incapaz de asumir sus retos en libertad, con valentía y sin miedos internos, ya que la paranoia que expresábamos antes, nos hace ver enemigos por un lado y por otro.

Cuando esta confianza se ha perdido, proponemos realizar un catarsis, un ejercicio de comunicación directa en la que la generosidad y la valentía, sean los máximos representantes, permitiendo que salgan a la luz todas las causas que han causado tal situación, siempre entendiendo que esta intervención se realiza en un entorno seguro, es decir, un entorno que permite una comunicación sin represalias y en las que el espíritu de empatía está presente como invitado principal.

Solo esa fe en las personas y una generosidad extrema permitirá devolver las aguas a su cauce, con la posibilidad de que hayan quedado partes anegadas de difícil recuperación, a las cuales habrá que dar el adecuado tratamiento.

Identifica cual es el grado de confianza en tu Equipo y dinos, ¿dónde llegaría si fuera óptima?

lunes, 28 de noviembre de 2011

Grandiosidad


Maravilloso el ser humano, único en su capacidad de crecimiento, de superación de las adversidades, de expansión de su propio yo, sin más intereses que la satisfacción de saberse grande en su humildad, en su sencillez, en su esencia interna.

En unos momentos en los que los más apuntan a verlo todo negro, en los que las quejas por los defectos y las actuaciones de otros (siempre son los otros, nunca la pregunta ¿qué es lo que puedo hacer yo?) son mayoría, hay brotes de esperanza, repuntes de grandiosidad, de resiliencia, de generosidad.

Vemos como la campaña de recogida para el Banco de Alimentos en Barcelona, consigue doblar los resultados del pasado año, recogiendo 800 toneladas de alimentos para los más necesitados, alimentos recogidos en supermercados, en puntos de entrega….de los ciudadanos anónimos que son realmente grandes en sí mismos.

Es el pueblo mismo el que se moviliza para paliar carencias. De nada sirven los lamentos, las quejas, los ataques de toda índole cuando las personas deciden resolverlas.

Cuando la generosidad nos invade, cuando el miedo desaparece, cuando la decisión emerge, no hay dificultad lo bastante grande como para no ser vencida. Veamos los tiranos derrocados, el triunfo de los microcréditos en cualquier lugar del mundo, proveyendo de recursos a los más necesitados para garantizar su desarrollo en dignidad, los voluntarios entregando su tiempo, su ilusión y su amor a los indigentes en las calles de tu ciudad.

Cuantas personas en interdependencia, siendo para que ellos mismos lo sean y para que otros puedan ser.

Hay quien dice que no tenemos solución, que todo se va al traste pero, ante muestras como estas, solo puedo pensar en positivo, en la fuerza de la generosidad, de un presente que nos refuerza y en un futuro que adivino lleno de luz.

Ahora es el momento, mañana será tarde, así que apostemos fuerte por nosotros mismos.

Me propongo empezar hoy, ahora, ¿me acompañas?

domingo, 12 de junio de 2011

Más vale una vez rojo que cien amarillo


Esa es la frase que utiliza con bastante asiduidad una buena amiga, cuando quiere darse ánimos a ella misma o a alguien para que obre según su creencia, así que ahí va una nueva reflexión por si a alguien le puede ser útil y que es fruto, de vivencias personales y de la conversación con cientos de directivos de este país nuestro.

Las épocas son difíciles y hay que ser prudente; no pasa un buen momento y no puedo decírselo ahora; si se lo cuento, se va a rebotar, si…… pasamos media vida con esos condicionales, sin actuar como creemos que debemos hacerlo, asesinando, sí, asesinando, literalmente, nuestros principios (afortunadamente, tienen siete vidas y, en el momento preciso, reviven).

En el ámbito profesional, no nos podemos permitir la crítica amable y la lasitud si no, más bien, la rigurosidad generosa, aquella que nos lleva a dar el feedback preciso y que ayuda a crecer, aquel que, aunque escuece, cura, especialmente la soberbia y la creencia que me limita, llevándome a una visión excesivamente amable de mi mismo, en lugar de ser un espejo que refleja la realidad.

Podemos ver conflictos que quedan en el baúl de los “temas por resolver”, por temor a generar un mal ambiente o a tensionar una relación. Auténticas infecciones emocionales que, lejos de resolverse, quedan prestas a saltar en el momento más insospechado y más inoportuno. Muchos pocos que acaban haciendo un mucho, y todo por la cobardía de no afrontar un conflicto, de no abordar un desacuerdo que, gestionado en su momento, no habría ido mucho más allá.

Por eso hablamos de ponerse rojo una sola vez, actuando como honestamente creemos, en lugar de dejar que “lo políticamente correcto”, nos permita crecer en nosotros con la tonalidad amarillenta que provoca vivir en la mentira, en la falsa verdad o en la ocultación de los desacuerdos.

Y ahora, ¿con cuál de tus actuaciones amarillas vas a acabar?

lunes, 23 de mayo de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (X)


Con este post, acabaremos la serie referida a las competencias que componen la Metacompetencia Liderazgo; con este fin, comentaremos el Rigor, un concepto temido por unos y exagerado por otros, o quizás mal interpretado pero, en cualquier caso, tan malo será un extremo como el otro, tan malo será una total falta de rigor por el bienestar momentáneo, como el exceso y la inflexibilidad para someter a una disciplina que debiera haberse gestado por otros medios.

Cuando hablamos de rigor, estamos hablando de generosidad, estamos hablando de la capacidad de mantener un estándar conforme a nuestros principios, a nuestros valores, pero siempre con ese atisbo de flexibilidad necesario.

El rigor debe ayudarnos a mantenernos firmes ante las circunstancias que el colectivo quiere mantener en niveles de comodidad o, si no de comodidad, si de límite conocido; es llevar el nivel de tolerancia a la excelencia. Sin rigor, el avión despegaría sin comprobar su checklist, el cirujano entraría en quirófano sin la preceptiva desinfección, el atleta se conformaría saltando los 2 metros sin saber que, el rigor del entrenamiento, lo elevará cinco centímetros más del suelo.

El rigor duele, y duele por que no nos hace populares, o al menos no lo hace al principio, y sí,  el rigor es amor, es entrega, es confianza en el otro y en su capacidad. Pero el rigor no es tampoco intransigencia ni rigidez, porque el buen líder sabrá cuando es necesaria la flexibilidad y la tolerancia, como el edificio que cimbrea ante la fuerza del terremoto, fuerte en sus cimientos, flexible ante la adversidad de los elementos.

Te voy a sugerir una experiencia quizás dura: esta próxima semana, se riguroso en tus criterios y actuaciones, especialmente cuando estés en situaciones límite, manteniendo la flexibilidad si la consideras necesaria o siendo intolerante si ese es tu parecer; apunta las situaciones y el impacto que tus decisiones han tenido y contrasta el aprendizaje que ha habido. Tu decides si después quieres compartirlas.

domingo, 15 de mayo de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (VIII)


Continuando con esta serie de post, vamos a ir ahora a comentar una competencia esencial para la propia Vida en Valores y para el Liderazgo con mayúsculas y que, además, encuentro sumamente ligada al Espíritu de Servicio del que hablábamos en el sexto de estos artículos: La Generosidad, la cual queda definida en la tercera acepción del Diccionario de la RAE como Valor y esfuerzo en las empresas arduas, algo que nos podría servir aunque con algunas matizaciones interesantes.

Valor y esfuerzo es, sin duda necesario, para dar sin esperar nada a cambio, que no sea el bien de la comunidad como ente propio, algo que, a priori, en muchas ocasiones manifestamos pero que tan pocas veces ejercemos de corazón.

Hablo de generosidad en el acompañamiento de las personas, en la trasmisión de conocimientos, en la cesión de derechos propios, en la resistencia propia frente a las adversidades, hablo de la generosidad del perdón, de la aceptación de la grandeza de  los otros.

En resumen, podría decirse que hablo de la interdependencia, del dar sin esperar más que el crecimiento de la sociedad, del crecimiento de esas personas con las que interactuamos, persiguiendo su magnificencia y bienestar pero, en ningún caso, hablo de la creación de idiotas malcriados.

Cuando el líder de un colectivo se muestra generoso a la par que riguroso, nos encontramos equipos involucrados en un objetivo común, miembros capaces de reaccionar del mismo modo, creando un entorno seguro y valiente.

Generosidad es callar a tiempo como es dar un feedback sincero, generosidad es ponerse al frente de un proyecto en el que ningún otro avanzaría tan siquiera un paso. Generosidad NO es dar y recordar continuamente, Generosidad NO es ser amable para no herir, Generosidad NO es, al fin, buscar el bien personal si no encontrar el bien común, entendiendo como tal el bien del otro.

¿Qué acto de generosidad harás antes de que acabe el día?

viernes, 15 de abril de 2011

Interdependencia


Lo que son las cosas, andaba preparando un post referente a la Interdependencia cuando la Contra de la Vanguardia de hoy, contiene una entrevista a Alejandro Jodorowsky que va precisamente de eso; veo el post en Twitter de un buen amigo y, aunque no lo explicita, también contiene grandes dosis de ello.

Hace poco más o menos un año y un trimestre, sentí la necesidad de dejar mi dependencia de otros, de la Organización a la que estaba unido, y ser Independiente. La verdad es que ha sido un camino apasionante, pero me ha permitido darme cuenta que la auténtica riqueza, no está en la Independencia, si no en la Interdependencia.

Pero esta, no puede llegar si hay miedos, recelos, inquietud, desconfianza respecto a los otros. Cuando ves que ahí fuera hay un montón de riqueza por compartir, que los miedos no son más que pequeños muros de contención de la soberbia personal y que en el momento en que das de forma humilde y generosa, el universo entero te compensa con creces, es cuando empieza un camino diferente, un camino real, de crecimiento y expansión.

Doy aquello que tengo o que sé y busco en ti tu conocimiento, tu confianza y tu generosidad y, cuando los caminos se cruzan, veo en la intersección algo mucho mayor que la suma de las partes, entre otras cosas, porque tanto tu como yo, interaccionamos con otras muchas personas a las que nuestro nuevo estado, les va a impactar de un modo u otro, con lo que la red va reforzando sus sinapsis.

Muchos proyectos se han gestado a la luz del compartir de un modo bidireccional, ahora aquí y después allí, pero siempre con un nuevo camino.

Veo claro que en mi crecimiento está el tuyo y en el tuyo está el mío, para ello, renuncio a los temores, a los egoísmos, a la competencia, a favor del nosotros, de la valentía, del compartir y de la Vida en sí misma.

sábado, 26 de marzo de 2011

El pueblo japonés, orgullo para la raza humana y ejemplo para España


Las noticias aparecidas en estos días han sido francamente espeluznantes, por un lado, pero esperanzadoras por otro, y me explico.

Hemos visto como la furia de la naturaleza, desata lo más brutal de esta, haciéndonos sentir insignificantes ante ella. Terremotos, tsunamis, heladas, incendios, lluvias torrenciales….nada, o muy poco, puede el hombre ante estos fenómenos, salvo desechar su soberbia y abrazar la humildad de quien se sabe vulnerable.

Pero, por otro lado, hemos visto como el pueblo japonés nos hacía sentir orgullosos de pertenecer a la misma raza que ellos: la raza humana. Ver su entereza, su ir todos a una, su coraje, su resiliencia, hace que la esperanza brote de nuevo, pensando en la enorme fuerza que podemos llegar a tener cuando aunamos esfuerzos.

Cuando el objetivo común pasa por delante del egoísmo, cuando la generosidad personal ahoga los bajos instintos, aún y en momentos de franca necesidad, vemos que existe un futuro esperanzador para nosotros, para todos nosotros, vemos que eso es posible.

Y surge una pregunta: ¿cómo sería España si contara con un espíritu semejante?; ¿cómo sería nuestro país si, allá donde solo vemos diferencias, viéramos semejanzas, allá donde vemos debilidades, viéramos fortalezas?. Si pensáramos en todas las cosas buenas que reúne esta tierra nuestra, en su capacidad de trabajo, su optimismo, su creatividad, su capacidad de improvisación, su riqueza cultural (que más que separarnos debería unirnos), su capacidad de sacrificio.

Realmente, tenemos mucho que aprender, y este es un momento para hacerlo, sin dejarlo para mañana. Aprender y empezar a trabajar TODOS JUNTOS, como uno solo, sin personalismos, con generosidad, alegría y desapego, desterrando egoísmos y soberbias.

miércoles, 9 de junio de 2010

Favores de Corazón

Es algo que se ve muy poco, que pasa desapercibido para la mayoría de la sociedad. Quienes los hacen, apenas piensan que lo están haciendo y, quienes los reciben, no dan crédito a recibir tamaño regalo, son los favores hechos de corazón, aquellos que no se piden por pudor, quizás por falsa prudencia, dejando huérfanos de actuación a aquellos que de buen grado los harían, si se tuvieran que pedir.

Hablo de hacer sin ofrecer, de actuar sin esperar nada a cambio, salvo la propia satisfacción de ver la luz asomando por el horizonte; no hablo de compasión, ni tan siquiera de ayuda, solo hablo de auténtica generosidad, hablo de plenitud, de un sentimiento cálido que abraza cada parte de tu cuerpo.

Curiosa sociedad esta que estamos creando, ciega en su virtud, muda en su expresión, en la que esperamos la petición de alguien que no la hará por no molestar, por un inmerecido sentimiento de desmerecimiento, o quizás por haber tocado su propio fondo.

A su lado, una raza distinta, una raza de seres humanos cuya mayor satisfacción reside en la tierra del bienestar ajeno además del propio, o tal vez ni siquiera eso. Cierto es que me vienen a la cabeza distintas asociaciones con una labor encomiable a sus espaldas (ARRELS, TOT RAVAL, MEDICOS SIN FRONTERAS, etc.), pero también el recuerdo de Pedro, de Isabel, de Arturo, de Paco, de Carlos, de….tantos y tantos que a titulo personal se vuelcan en la labor cotidiana.

Les ves reír, les ves llorar, o quizás no, celosos de su propia grandeza que no quieren reconocer ni divulgar, gentes de aquí y de allí, gentes de cualquier lugar, de cualquier condición o profesión, y es entonces cuando todo deviene posible, realizable.

Se me antoja complejo llamarlos favores en lugar de chispas de vida, plena y auténtica. Generosidad sencilla, sin ampulosidades, sin divulgaciones ni estridencias, sin otra agenda que la de la propia acción en sí misma, fluyendo fácil en una vida que quiere volver a serlo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Sindicatos de los funcionarios: Solidaridad, Capacidad de sacrificio y generosidad

El momento económico es complejo, ya no hace falta que salgan gurús a la palestra a contárnoslo, más de 4 millones de parados, economía, ¡primera buena noticia en mucho tiempo!, en crecimiento cero en lugar de recesiva, políticos que no saben/no pueden/no quieren impulsar medidas conjuntamente, salarios a la baja, …..

Este momento en el que podemos ver como en la sociedad hay vivencias diarias de auténtica generosidad, solidaridad y capacidad de sacrificio, nos encontramos con unos supuestos representantes de unos trabajadores dignos de encomio, los funcionarios públicos, y digo esto sin ninguna mordacidad, después de haber tenido el privilegio de trabajar para ellos desde el ámbito de la Consultoría, comprobando como la gran mayoría son profesionales comprometidos con el servicio al ciudadano aunque, como en todo gran colectivo, exista un porcentaje de parásitos.

Estos empleados públicos, tras superar unas oposiciones para las que han debido prepararse de forma ardua, han conseguido una posición de trabajo con unas condiciones sumamente ventajosas que les garantizan la misma contra viento y marea, ajenos a cualquier tormenta que pueda estar ocurriendo en el exterior. No hablemos de días de asueto, o de asuntos propios, o de dedicación horaria, o de horas extras, porque entonces las diferencias con la gran mayoría de trabajadores, el agravio comparativo del que tantas veces hacen estandarte, es verdaderamente escandaloso.

Pues bien, esos supuestos representantes, garantes de la equidad de la clase trabajadora, deciden que la que está cayendo no va con ellos y que la rebaja del 5% del salario, en promedio, es una obscenidad, por lo que convocan una huelga de sus representados. Naturalmente, no les interesa el bien común, el bien de aquella utopía llamada sociedad. Debe quedar clara su beligerancia y alineamiento (¿quizás el baile de letras “alienamiento” sería más adecuado?) con la clase trabajadora.

Señores, tengan cuidado, no sea que los dioses concedan aquello que ustedes piden y resulte que la tan temida huelga, no tenga resonancia entre el pueblo soberano ya que, a fin de cuentas, unos días más de retraso en lo ya retrasado hasta la extenuación, no tiene la menor importancia. ¿qué les parece si se ponen a trabajar de verdad, a dar ideas, a trabajar codo con codo con las patronales, con el empresariado público o privado, a fin de aumentar la productividad, disminuir el absentismo y crear el caldo de cultivo de una sociedad rica moral, económica y éticamente?

Por favor, no creen ustedes aún más crispación del ciudadano de a pie con el funcionario público, del que están haciendo ustedes marioneta.

Desde esta humilde colina de comunicación lanzo una propuesta al sentido común, el raciocinio y la productividad, ya de por si bastante deficitaria. No tiene sentido tener unos sindicatos decimonónicos en una sociedad del siglo XXI.

martes, 9 de febrero de 2010

Liderar a través de la Escucha y el Servicio

Hace ya del orden de unos seis años, una compañera de mi equipo tuvo la gentileza de hacerme una critica: “Jordi, no me escuchas”; aquello fue un detonante para iniciar un duro camino en el arte de la escucha, no ya activa, si no en profundidad; personas de la grandeza de José María Rodriguez Porras tuvieron la paciencia y la generosidad de enseñarme algo que yo presuponía, ingenuo de mi, que conocía a la perfección.

El paso del tiempo ha hecho que, aún y no siendo perfecto, mi nivel de escucha haya subido muchos enteros, especialmente si estoy centrado en mi labor como Coach, algo que mis clientes juzgarán si es, o no, cierto o si, por el contrario, “necesita mejorar”, de una forma intensa.

Lo cierto es que encontramos un buen número de directivos y mandos intermedios que nunca tienen tiempo para dedicárselo a sus colaboradores, para conocerles en profundidad, saber de sus anhelos, sus angustias, sus ilusiones y proyectos vitales. Son escuchas que, más que eso, podríamos catalogarlas como de ausentismo mental y sensorial.

Ahí es donde entran las empresas extraordinarias, aquellas en las que las personas se escuchan entre ellas y los empleados se sienten alineados por que la empresa también lo está con sus intereses ya que han optado, por simple que parezca, por poner en marcha los principales activadores motivacionales.

El aspecto es simple, aunque requiere de Directivos que toquen con los pies en el suelo, conscientes de la importancia de las personas y de los aspectos que consiguen remover sus emociones, lejos de aquellos que preconizan la gestión sin emociones y únicamente desde la vertiente racional. Quizás, a estos últimos, les interesaría profundizar en títulos como LA PARADOJA de James C. Hunter y comprender, quizás, solo quizás, el Liderazgo a través del Servicio, aunque para ello hace falta despojarse de la soberbia, hacerla jirones y tornarla en humildad, sencillez y generosidad.