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lunes, 23 de mayo de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (X)


Con este post, acabaremos la serie referida a las competencias que componen la Metacompetencia Liderazgo; con este fin, comentaremos el Rigor, un concepto temido por unos y exagerado por otros, o quizás mal interpretado pero, en cualquier caso, tan malo será un extremo como el otro, tan malo será una total falta de rigor por el bienestar momentáneo, como el exceso y la inflexibilidad para someter a una disciplina que debiera haberse gestado por otros medios.

Cuando hablamos de rigor, estamos hablando de generosidad, estamos hablando de la capacidad de mantener un estándar conforme a nuestros principios, a nuestros valores, pero siempre con ese atisbo de flexibilidad necesario.

El rigor debe ayudarnos a mantenernos firmes ante las circunstancias que el colectivo quiere mantener en niveles de comodidad o, si no de comodidad, si de límite conocido; es llevar el nivel de tolerancia a la excelencia. Sin rigor, el avión despegaría sin comprobar su checklist, el cirujano entraría en quirófano sin la preceptiva desinfección, el atleta se conformaría saltando los 2 metros sin saber que, el rigor del entrenamiento, lo elevará cinco centímetros más del suelo.

El rigor duele, y duele por que no nos hace populares, o al menos no lo hace al principio, y sí,  el rigor es amor, es entrega, es confianza en el otro y en su capacidad. Pero el rigor no es tampoco intransigencia ni rigidez, porque el buen líder sabrá cuando es necesaria la flexibilidad y la tolerancia, como el edificio que cimbrea ante la fuerza del terremoto, fuerte en sus cimientos, flexible ante la adversidad de los elementos.

Te voy a sugerir una experiencia quizás dura: esta próxima semana, se riguroso en tus criterios y actuaciones, especialmente cuando estés en situaciones límite, manteniendo la flexibilidad si la consideras necesaria o siendo intolerante si ese es tu parecer; apunta las situaciones y el impacto que tus decisiones han tenido y contrasta el aprendizaje que ha habido. Tu decides si después quieres compartirlas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (IX)


De vueltas a los componentes de nuestra Metacompetencia, en este caso, lidiando con la Empatía, aquella habilidad que todos pensamos que practicamos y que tan en falta se echa en el total de la sociedad en la que vivimos, en todos los ámbitos, ya sean Familiares, docentes, profesionales, deportivos o de cualquier otro tipo.

Cuando hablamos de empatía, todos pensamos en ponernos en los zapatos del otro y, la verdad, es que eso es una buena práctica, nos cambia la perspectiva del hecho, nos da una nueva visión, etc, PERO, hace imposible meterse en la piel del otro, porque desde los zapatos, queridos amigos, desde los zapatos, no se tienen sentimientos.

Cuando ves auténticos lideres, nacidos o creados, ves a personas capaces de sentir algo muy parecido a lo que tu sientes, de comprender desde el sentir, no desde el hacer, personas cuyo nivel de comprensión excede en mucho a lo habitual.

Hablamos de ponerse en el lugar del otro, asumiendo sus circunstancias, sus sentimientos, sus vivencias, no las mías pero visto desde el lugar del otro, y es ahí donde realmente se encuentra la riqueza y la involucración. Si soy capaz de ver por tus ojos, sentir con tus entrañas y temer tus miedos, entonces y solo entonces es cuando estoy hablando de la auténtica empatía.

No vale decir “imagino como te sientes”, vale sentir, vale vivir, ya sean sentimientos de alegría o de tristeza, de sufrimiento o de celebración, de zozobra o de admiración.

En el momento en que percibo que estás sintiendo mi sentimiento, mi identificación contigo, mi involucración con tu proyecto, mi persona, se fusiona con la tuya y se hacen una en un objetivo común, y eso es el liderazgo, la capacidad de influir en las personas haciendo que hagan suyos los proyectos y que disfruten y crezcan en ellos.

Esta semana, en lugar de ponerte en los zapatos del otro, ponte bajo su piel y siente realmente lo que hay ahí dentro; verás que el resultado en sensiblemente distinto. Me encantaría conocer entonces tu impresión al respecto.

sábado, 7 de mayo de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (VI)


Prosigamos con esta reflexión en torno a la Metacompetencia Liderazgo que es, además, el término sobre el que más literatura se ha escrito en el ámbito de la gestión (empresarial o no); en el post de hoy, hablaremos sobre El espíritu de servicio, algo que puede parecer antitético pero que es, de hecho, justamente su sinónimo.

De entre toda la literatura escrita, destacaría el libro La Paradoja, una obra menor en su extensión que no en su concepto, de James C. Hunter (1999), en la que refleja de forma novelada, el poder de la autoridad frente al poder establecido.

El liderazgo se basa en una sencilla formula que podríamos exponer como L=A/P, donde L es Liderazgo, A es Autoridad y P poder. Podremos ver como el liderazgo será mayor cuanto menor sea el denominador, sin que este nunca llegue a 0, es decir, es una combinación de ambos componentes en la que, cuando desaparece uno de los dos, se torna un absurdo. La Autoridad va de abajo arriba, es decir, la otorga el colectivo o, dicho de otro modo, se gana y genera involucración, entrega, admiración por todo lo que conseguimos, etc; el Poder, viene impuesto por la Organización (Directivo, Padre, Director de orquesta, …) y, por el contrario, puede generar odios, incomprensiones, deslealtades, desde el momento en que sea mal utilizado.

Cuando hablamos del espíritu de servicio, hablamos de servir al colectivo en el que estamos inmersos, dándoles, no aquello que demandan, si no aquello que percibimos que necesitan; se trata de observar por todos los medios a los miembros del Equipo (organización o familia) y, a partir de ahí, sacar lo mejor de ellos mismos, aún lo que desconocen o está oculto. Se trata de quererlos por sus singularidades, por su diversidad y magnificencia

Consiste en hacer crecer a las personas a las cuales estamos liderando, sean nuestros hijos, un equipo deportivo, una organización empresarial, una Coral o cualquier colectivo humano, sea de la tipología que sea. En el espíritu de servicio, el líder es la persona que se sacrifica, es un modelo moral a seguir y un ejemplo en el que reflejarse.

Vayamos nuevamente a una pequeña práctica: en el Equipo que estás liderando, analiza las tareas que realiza y, la más penosa de ellas, realízala con ellos en lugar de limitarte a observar, después anota las reacciones percibidas y repite la operación 4 ó 5 veces durante un mes. ¿Qué es lo que has aprendido de la actividad?

sábado, 23 de abril de 2011

Liderazgo, una Metacompetencia (I)


El pasado 7 de abril, asistía a una sesión del IDEC que, bajo el título de 1st Management Spring Meeting, nos deleitó con una serie de ponencias de profesionales de primer orden.

Me llamó la atención, especialmente, la mesa redonda que dinamizó de forma brillante Guillem López y en la que participaron Rosa Mª García y Juan Mª Nin, de los cuales pudimos sacar buenos aprendizajes. Este último, a quien considero un buen líder, pese a no conocerlo en profundidad y por tanto con el riesgo que supone el juicio con poco conocimiento, me impactó muy favorablemente por las capacidades que enumeraba referentes a un líder.

La 1ª acepción de líder que hace el Diccionario RAE es Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora; yo me atrevería a añadir que es la persona capaz de influir en un colectivo, consiguiendo el movimiento hacia un objetivo común.

Aquí, poniendo harina de mi propio costal, presupongo liderazgo en cualquiera de las áreas o facetas de nuestra vida, ya sean profesionales, familiares, lúdicas o de cualquier otro tipo.

El Sr. Nin apuntaba, entre otras, como competencias necesarias en el liderazgo:

·       Capacidad de Escucha
·       Hambre por la verdad (aunque esta sea dura y escueza)
·       Creación de espacios en los que la verdad fluya.

Yo me atrevería a añadir algunas competencias más tales como:

·       Humildad
·       Espíritu de Servicio
·      Visión global con capacidad para bajar al detalle cuando es necesario
·       Generosidad
·       Empatía
·       Rigor

Bien es cierto que hay muchas más competencias que dibujan la totalidad de esta Metacompetencia, pero probablemente también algunas quedarían englobadas en otras.

Mi propuesta es comentar estas competencias, en función de lo observado en estos 25 años de carrera, aciertos y errores, tanto de otros como míos propios, con algunas prácticas que pueden ayudar a su desarrollo.