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viernes, 18 de mayo de 2012

Renovación


Todo parecía estar perdido en aquel maravilloso Equipo, el ambiente enrarecido, las emociones contenidas, las verdades no dichas y las verdades veladas, oscuros escondites de sentimientos encontrados que otrora fueron cuna de maravillosos proyectos en los que uno tras otro y todos a la vez, se apasionaron sin vergüenza ni pudor.

Esa voz callada no podía ser escuchada, simplemente porque estaba agazapada. Tenedora de buena parte de las vivencias de todos, observadora de sus realidades, de las tuyas y de las suyas, y de todas al final, no tenía el espacio necesario para revelar ese sentir, esa verdad parte de la Verdad en la que todas las partes coexisten y ninguna es expulsada.

La más oscura de las sombras estaba sobre el pulso de ese Equipo, las emociones empezaban a enquistarse y a supurar, tornándose estados de ánimo depresivos, recelosos y resignados, de los que ya poco cabía esperar salvo frustración y resquemor. No cabía más que empezar a frotar, a frotar esas emociones, a hacerlas visibles, todas ellas, rompiendo esa armonía triste que se había asentado en su seno.

Ahí no hubo un líder, o mejor dicho, el líder fue el propio Equipo que tomó la fuerza de todos y cada uno de sus miembros, elevando exponencialmente sus posibilidades.

Como el junco, todos los intentos iniciales no hacían más que preparar el terreno, sin que fuera visible avance alguno, aunque las raíces sólidas y robustas de aquella relación, proseguían su crecimiento hacia el interior.

Cuando el Equipo estuvo preparado, la chispa saltó y prendió la lumbre del cambio, del cambio que debía ocurrir en el sistema, limpiando emociones corruptas. El junco empezaba a brotar con toda su fuerza, arrastrando a su paso esa tristeza de barro, buscando la luz, buscando su calor.

Ahí salió de nuevo la ilusión del conjunto, la confianza que poco a poco iría prendiendo de nuevo aunque, para ello, antes tuvo que haber sufrimiento y angustia por aquello perdido que no era tal, si no la transformación que debía ocurrir en el nuevo periodo de maduración del Equipo.

Cada Equipo tiene sus fases y, una de ellas, puede ser su desaparición o renovación, ¿es bueno, es malo?, simplemente es.

¿Qué es lo que está queriendo pasar en el colectivo en que estás inmerso?, atrévete a rascar e invita al resto de miembros a hacer saltar esas costras de verdades ocultas.

domingo, 15 de abril de 2012

¿Pensamos en grande?


Siempre he sido partidario de pensar en grande, en grandes gestas, grandes aventuras personales y profesionales, y poco a poco, me voy dando cuenta que, ese pensamiento, estaba incompleto aunque fuera acertado, según mi modo de ver.

Cuando oímos esa expresión de pensar en grande, podemos pensar en convertirnos en astronauta, ser futbolistas del Barça o del Real Madrid, hacer un viaje a Nueva Zelanda o exportar nuestro producto a todo el mundo, pero me doy cuenta de que pensar en grande es más que eso, Mucho más que eso, porque pensar así, es quedarse en las migajas de lo que puede ser y que, con empeño, será.

Hoy veo que pensar en grande es saber perdonar aquella ofensa que tanto nos duele todavía, tener aquella charla que venimos postergando día tras día, promocionar a la persona adecuada en lugar de aquella que es políticamente correcta, aceptar el error, confiar en este o aquel compañero, pedir perdón a aquella persona a la que tanto daño hicimos, atrevernos a cambiar nuestra forma de pensar, …. Todo eso es pensar en grande, mucho más que ir en cohete a la luna o convertirse en una réplica de Apple.

Pensar en grande es hoy, para mi, aprender a lanzar por los aires mis barreras, situarme en posiciones que me puedan quitar la respiración, que me produzcan vértigo, que cuestionen mis actuaciones hasta el momento, que supongan verdaderamente hacer honor a mis principios y valores, a no renunciar jamás a ellos.

Pensar en grande es atreverse a cuestionarlo todo, a no pensar que lo mío es lo importante y lo de los demás accesorio, es ponernos al límite, es eliminar esas creencias que nos están limitando y permitirnos cruzar la frontera de nuestros pudores con la valentía de los conquistadores, es adoptar el coraje de los enfermos terminales, quizás con miedo y prevención, pero decididos a tomar el camino que haya que tomar.

No es ninguna broma, pensar en grande es situarnos en otro plano, de humildad, de coraje, de tenacidad, abandonando la tranquilidad de lo cómodo para abrazar lo que puedo ser.

Es un reto, ¿te animas a intentarlo y a compartirlo?

viernes, 24 de febrero de 2012

¡Quedan Valientes!!


Recorrí kilómetros y kilómetros buscando esos ingredientes que permiten la innovación: la creatividad, la confianza, el coraje, la valentía, pero no había forma de encontrarlo.

Recorrí gobiernos e instituciones y solo encontré miedos, egos y soberbias o, en una palabra, ansias de poder, sin poder hallar esa confianza que buscaba. Me hablaron de países en los que en su día todos esos ingredientes estuvieron en épocas de transición, uniendo pueblos y derrocando reyezuelos de república bananera.

Acudí a empresas y volví a encontrarme con cosas parecidas, si bien es cierto que existían grupos de personas que luchaban hasta la exasperación por mantener unos ideales y unos valores, tanto en grandes como en pequeñas organizaciones, aunque parecía que la mayor parte de ellas, tan solo llevaran gafas para ver de cerca.

Pensé entonces en los representantes de los trabajadores, otrora tan útiles para la sociedad y descubrí grandes dosis de protagonismo y muy pocas de auténtica representación social. Cada organización estiraba hacia un lado sin preocuparse en exceso del estado de su, teóricamente, protegido.

Me uní a manifestaciones populares y descubrí en ellas a líderes más preocupados por sus propios intereses que por los de la comunidad. La gran farsa de la representación popular a gran escala, atacando comercios y menoscabando la libertad del prójimo.

Supuse que aquello que buscaba ya habría desparecido de la faz de la tierra, hasta que se me ocurrió entrar en un parvulario, una de esas escuelas para chiquitines de entre 3 y 5 años. Allí descubrí maestros con caras ilusionadas, pequeñajos con ojos desbordantes, escuchando por los ojos y oyendo con sus miradas.

Ellos desconocían esos miedos de los adultos, no habían tapujos, las cosas se llamaban por su nombre y, aunque esos guías de su desarrollo marcaban unos límites, seguían correteando ajenos a los peligros de la brecha en la frente y, de hecho, más de una rodilla lucía las medallas de la costra y el repelón.

Realmente, en los niños pude encontrar esos diamantes del comportamiento, esas joyas del valor.

¿Seguimos buscando juntos esos pozos de futuro?

lunes, 6 de febrero de 2012

Del Grupo al Equipo. El éxito de la Organización (2/6)


Falta de confianza

Quiero compartir mis conocimientos, mis contactos, mi experiencia pero…no acabo de confiar en el equipo. Esta es una de las principales disfunciones del Equipo, una especie de gangrena que cercena la colaboración entre los miembros de un colectivo, levanta barreras y dispersa energías, focalizándolas en una defensa que, en ningún caso, debiera existir.

Esto ocurre cando las personas que lo componen no se sienten seguras dentro de él, cuando no creen que el resto tenga buenas intenciones que les permitan estar tranquilos y, por tanto, deben estar a la defensiva, algo que se nota en el propio Equipo y en toda la Organización a la que pertenezcan, ya que el efecto cascada lleva estas consecuencias en todas direcciones.

El ambiente se nota cargado, todos los correos salen con copia, se guardan comprobantes de cosas absurdas y se llega al paroxismo de la paranoia, viendo cosas donde no las hay y buscando la peor de las interpretaciones a hechos cotidianos.

Sinceridad, valentía, desapego, generosidad y fe son algunas de las especies que condimentan el guiso de la confianza. Sin ellas sencillamente deviene imposible.

Leía en una ocasión que la confianza es como una cuenta bancaria en la que, por cada reintegro, se requieren siete ingresos o, dicho de otro modo, una vez perdida, es complejo recuperarla.

Sin la confianza, el Equipo es incapaz de asumir sus retos en libertad, con valentía y sin miedos internos, ya que la paranoia que expresábamos antes, nos hace ver enemigos por un lado y por otro.

Cuando esta confianza se ha perdido, proponemos realizar un catarsis, un ejercicio de comunicación directa en la que la generosidad y la valentía, sean los máximos representantes, permitiendo que salgan a la luz todas las causas que han causado tal situación, siempre entendiendo que esta intervención se realiza en un entorno seguro, es decir, un entorno que permite una comunicación sin represalias y en las que el espíritu de empatía está presente como invitado principal.

Solo esa fe en las personas y una generosidad extrema permitirá devolver las aguas a su cauce, con la posibilidad de que hayan quedado partes anegadas de difícil recuperación, a las cuales habrá que dar el adecuado tratamiento.

Identifica cual es el grado de confianza en tu Equipo y dinos, ¿dónde llegaría si fuera óptima?

domingo, 22 de enero de 2012

Acompañando Equipos


Nos encontramos ante un Equipo de personas, comprometidas con ellas mismas y con la Misión de la Organización en la que trabajan o, más que trabajar, en la que desarrollan todo su potencial.

Primero hemos hecho, como de costumbre, una serie de entrevistas personales que nos han permitido hacer un breve diagnóstico de lo que ocurre en él. Vemos personas ilusionadas, valientes y decididas, las cuales han llegado a un momento en el que su propia relación indica que algo quiere cambiar entre ellos.

El otrora excelente clima existente, se ha vuelto un tanto pesado y denso, algo que ha encendido las voces de alarma. Nuestra función se inicia con la normalización de la situación: no ocurre nada que sea extraordinario ya que en todo nuestro camino, aparecen bifurcaciones que nos invitan a adentrarnos en ellas. Como decía en líneas anteriores, todo ello nos indica que algo quiere pasar, simplemente eso.

En cada intervención me asombra y me admira la valentía de las personas que componen esos equipos. Pura energía que quiere mantenerse viva, sin dejarse morir, sin resignarse a la lasitud del siempre se ha hecho así o aquí siempre ha sido así. Personas con la intención de sacar lo mejor de sí mismas y de los Equipos en los que se hayan inmersas. No siempre trabajamos en equipos que quieren resolver cuestiones pendientes, ya que también lo hacemos con equipos en franca expansión, que buscan crecer en ellos mismos.

Nuestra función, como acompañantes, no es la de enseñarles que deben hacer, no es la de marcar el camino si no, bien al contrario, ayudarles a descubrir qué es lo que está ocurriendo, lo que subyace bajo las señales que, en ocasiones, nos empeñamos en ignorar. Dicho de otro modo, el Equipo debe tomar conciencia de lo que está ocurriendo, como le afecta y dónde quieren ir con ello.

Una vez conocemos lo que ocurre, podremos actuar, si eso es lo que realmente quieren los miembros del equipo, escuchando a todos ellos, permitiendo que se expresen todas las ideas, razón por la cual, no es este un procedimiento para personas o equipos pusilánimes, temerosos de que sus debilidades queden expuestas, algo completamente fuera de lugar, ya que habremos creado al inicio un espacio seguro en el que toda transformación es posible.

El acompañante, el Coach de Equipos, retará a los mismos a realizar acciones valientes para conseguir los resultados que persiguen, algo que se torna espectacular por su impacto.

¿Os acompañamos?

miércoles, 11 de enero de 2012

Buen viaje


Mis queridos Juan, Ana, Pedro, María, Santiago, Mónica, Sergio o Berta, os miro y pienso en el camino que os queda por recorrer, oigo vuestras quejas, sufro vuestros lamentos, siento los temores y sigo pensando que estoy en buenas manos, que la reacción ya ha empezado a tener lugar.

Veo en vuestros ojos, en el fondo de ellos, ese descontento cuna de la transformación que necesitamos. Cogéis las maleta y os vais a Alemania, Argentina, China o Brasil, con el pabellón bien alto, con el ánimo de la confianza y el poso de un coraje que no muy tarde os ha de permitir el regreso.

Veo en vosotros el futuro, el cambio, el crecimiento, el desarrollo que os devolverá de camino a casa, sembrando por esos mundos la alegría, la constancia, el coraje de quien se sabe válido y útil y reniega de la mediocridad, de la pereza, de la tiranía de la oscuridad y escoge la generosidad de la luz.

Quizás hoy os parezca una huida, pero no es más que un cambio en vuestra dirección postal, un hasta luego, una página marcada con el visado de un país cualquiera del que absorberéis su saber y en el que dejaréis también conocimiento, trabajo y riqueza.

Luchar por vuestro sueño que hoy pasa por abandonar ese apego material que aprenderéis a valorar en su justa medida, luchar por esos valores que queréis mantener y abanderar, luchar por esa Vida que queréis que sea y que será, por que así lo queréis. Gestionar ese miedo que empieza a anidar en vosotros, haceros amigos de él y reconocer cuando es vuestro guardián y cuando vuestro carcelero, cuando vela por vuestra seguridad real y cuando lo hace por impediros crecer.

Reíros de los agoreros, de los cenizos, de los aguafiestas, porque esta es vuestra fiesta, vuestra fiesta de la Vida, por la que nosotros ya pasamos y que hoy os espera a vosotros, nuevas generaciones.

Miro a mis hijos y veo en sus ojos disposición, arrojo, coraje, valentía, y quizás también una gotas de indignación sana, la que sale de la esencia de juventud, atenta a este mundo que sabrán construir y a los muros que deberán derribar. No será fácil, ni rápido, pero estoy convencido de que ese nuevo mundo anunciado por los Mayas, serán ellos quienes lo construirán; ¿en qué os podemos ayudar?

miércoles, 4 de enero de 2012

Ayúdame a crecer


Todos me conocéis bien, así que me vais a permitir que no me identifique hasta el final de estas líneas ya que, por lo que os iré contando, es posible que enseguida lleguéis a vuestra propia conclusión.



Vivo en un lugar de ensueño y soy fruto del amor por la Vida. Convivo con muchas otras hermanas, unas recién nacidas, otras auténticos despojos de ellas mismas que no pudieron salir de nuestro país.



Han sido muchos los que nos han engendrado, algunos los que nos quisieron arrancar de este lugar que habitamos y unos pocos los que lo consiguieron. En ocasiones incluso, hubieron auténticas luchas por nuestra paternidad, unas honestas y otras no tanto y, cuando esto se producía, nos estiraban desde todos lados, pretendiendo cada cual nuestro amor filial incondicional, algo muy difícil de conseguir. Esas luchas nos iban desgastando y, algunas de nosotras, llegaron a morir cercenadas por la codicia.



Algunos de nuestros padres fueron perezosos en nuestra educación, nos impidieron crecer, fueron caprichosos o poco resolutivos y nos condenaron a vivir en el ostracismo de nuestra tierra, donde poco a poco nos íbamos apagando aunque, no creáis, algunas de mis hermanas fueron adoptadas y salieron adelante con notable éxito.



Algunos de esos padres, renegaron de nosotras, dicen que por no podernos llevar adelante por motivos económicos pero, curiosamente otros con menos recursos, consiguieron que un puñado de mis hermanas crecieran fuertes y robustas y procrearan más de nuestra especie.



Nosotras no podemos subsistir por nosotras mismas, pero siempre andamos en busca de seres generosos que, con esfuerzo e imaginación consigan que, desde que nacemos, podamos evolucionar, crecer y hacernos unas adultas responsables que, en la práctica totalidad de casos, tenemos vasta descendencia. Cuando no es así, acostumbramos a morir jóvenes, pero todo aquel que nos ha conocido, y habéis sido prácticamente todos, dicen que vale la pena haber estado con nosotras.



Nos alimentamos con algunas cosas muy básicas tales como la ilusión y la pasión cuando somos bebés recién nacidos, pero después va a hacernos falta pucheros de concreción, disciplina y renovar esa ilusión y pasión. No parece difícil pero vosotros, personas adultas, parece que no andáis sobrados de esos ingredientes.



Sí, es posible que ya hayas descubierto que soy una Idea, uno de esos seres tan numerosos que, desgraciadamente, dejáis morir en la cuneta de vuestros sueños.



Hoy he nacido, ¿te animas a hacerme crecer?

viernes, 23 de diciembre de 2011

Grandiosa pequeñez


Hace unos minutos iba paseando por la calle y, cerca de mi casa, en una placita cercana y muy acogedora, me he sentado en un banco para disfrutar de la vista que me ofrecía la cotidianeidad: una niña de unos dos años iba curioseando entre los bancos, se caía y se volvía a levantar para volverse a caer y vuelta a empezar.

Su madre, una chica joven de unos veintipocos años, la observaba desde una distancia prudencial, sin que la niña apenas la percibiera, sin agobiarla pero estando pendiente de lo que ocurría.

En esto he visto un aprendizaje interesante, y es que la niña se mostraba tremendamente curiosa con todo, con la papelera, con un escaparate, con los bancos, con un perro pequeñito que estaba con una señora mayor que sonreía ante la desfachatez de la criatura….absolutamente todo llamaba su atención, sin que hubiera el menor atisbo de miedo.

Esa niña estaba descubriendo el mundo y su madre le permitía hacerlo, con lo que no había miedos ni sobreprotección, aunque sí límites, ya que en un momento dado, cuando se acercaba peligrosamente a la calzada, la madre la ha apartado de la zona de peligro. Le ha permitido caerse un sinnúmero de veces mientras la niña caía y se giraba para mirar a su madre, para ver si estaba ahí, dándole confianza.

Es el maravilloso mundo infantil, el mundo en el que todo está por descubrir, el mundo en el que aún no existen apenas creencias que nos limiten, donde existen hechos mágicos, como la noche del 5 de enero, como unos padres que nos guardan de todo mal, donde un plato de postre es un volante, o una nave espacial, o quizás una pista de atletismo, o….lo que su imaginación sea capaz de crear.

Imaginemos como sería nuestra realidad si pensáramos que todo es posible, sin esas creencias que nos limitan, si cada caída fuera considerada como un tropiezo sin importancia y no como un fracaso, si el valor, más que el miedo estuviera presente en cada momento, si nuestros ojos se iluminaran como lo hacían los de esa criatura cuando ha visto llegar a su padre y abrir los brazos para acogerla en ellos.

Eso es posible, no hay más que conectar con nuestro niño interior, ¿me acompañas a buscarlo?

domingo, 12 de junio de 2011

Más vale una vez rojo que cien amarillo


Esa es la frase que utiliza con bastante asiduidad una buena amiga, cuando quiere darse ánimos a ella misma o a alguien para que obre según su creencia, así que ahí va una nueva reflexión por si a alguien le puede ser útil y que es fruto, de vivencias personales y de la conversación con cientos de directivos de este país nuestro.

Las épocas son difíciles y hay que ser prudente; no pasa un buen momento y no puedo decírselo ahora; si se lo cuento, se va a rebotar, si…… pasamos media vida con esos condicionales, sin actuar como creemos que debemos hacerlo, asesinando, sí, asesinando, literalmente, nuestros principios (afortunadamente, tienen siete vidas y, en el momento preciso, reviven).

En el ámbito profesional, no nos podemos permitir la crítica amable y la lasitud si no, más bien, la rigurosidad generosa, aquella que nos lleva a dar el feedback preciso y que ayuda a crecer, aquel que, aunque escuece, cura, especialmente la soberbia y la creencia que me limita, llevándome a una visión excesivamente amable de mi mismo, en lugar de ser un espejo que refleja la realidad.

Podemos ver conflictos que quedan en el baúl de los “temas por resolver”, por temor a generar un mal ambiente o a tensionar una relación. Auténticas infecciones emocionales que, lejos de resolverse, quedan prestas a saltar en el momento más insospechado y más inoportuno. Muchos pocos que acaban haciendo un mucho, y todo por la cobardía de no afrontar un conflicto, de no abordar un desacuerdo que, gestionado en su momento, no habría ido mucho más allá.

Por eso hablamos de ponerse rojo una sola vez, actuando como honestamente creemos, en lugar de dejar que “lo políticamente correcto”, nos permita crecer en nosotros con la tonalidad amarillenta que provoca vivir en la mentira, en la falsa verdad o en la ocultación de los desacuerdos.

Y ahora, ¿con cuál de tus actuaciones amarillas vas a acabar?

viernes, 4 de febrero de 2011

BASTA YA DE LAMENTOS

Acabo de tener una charla telefónica con una buena amiga, a la par que cliente; una persona admirable por su fuerza y su visión empresarial; una de aquellas empresarias de PYME catalana, fabricante de consumibles para la industria.

Estaba orgullosa y no hay para menos; con la que está cayendo, con los lamentos, lloriqueos, desacreditaciones políticas de uno y otro pelaje y demás zarandajas, es un soplo de aire fresco. Hablamos de una Pyme catalana, española, europea (así, por ese orden, sin otro significado que el puramente geográfico), que ha hecho los deberes y ha cerrado un 2010 sin pérdidas, innovando en producto, innovando en mercados, innovando en gestión….y eso se nota en las cuentas de resultados.

A eso antes se le llamaba gallardía, aunque ahora supongo que ese es un término un tanto trasnochado, sí podríamos decir que estamos ante una miríada de pequeños-grandes empresarios, con ganas de que les dejen hacer las cosas, saliendo adelante pese a quien pese, reinventándose a diario.

Para eso hacen falta grandes dosis de valentía, capacidad de anticipación, pasión por el cliente, por la calidad, por la innovación práctica (ojo a perderse en grandes invenciones sin practicidad alguna) y, sobre todo, confianza en uno mismo y en el Equipo que dirige.

Soplan vientos de cambio, aunque aún haya quien no lo perciba, y eso quiere decir estirarse, expandirse hasta los confines de uno mismo para descubrir que puede ir aún más allá, que nada es imposible. Son personas las que están haciendo todo esto, posiblemente las mejores versiones de nosotros mismos consiguen resultados que la mediocridad no nos dejaría ver. Busquemos en nuestro interior y dejemos de lamentarnos por lo que pasa fuera; las soluciones están dentro, pero dentro de nosotros mismos.

sábado, 1 de enero de 2011

Coraje ante la adversidad

Se fue 2010 y llega un nuevo año al que pronto volveremos a llamar viejo, quizás volveremos a estar ante los turrones, sintiendo vivir la primavera y volveremos a percibir la fugacidad en el paso del tiempo.

Ayer, día de fin de año, mis esperanzas renacían de nuevo al ver las noticias en el noticiero de la noche de TV3. Ante imágenes de las inundaciones de Queensland, la voz del reportero nos informaba de la extensión de las mismas, equiparándolas a un espacio superior al de Alemania y Francia juntas.

Realmente la noticia es devastadora, PERO, ahí aparecía la imagen de la entrevista a una mujer de treinta y tantos años, cabello corto, vistiendo una camiseta negra de tirantes y portando en brazos a un pequeño de unos tres años, con el pelo revuelto y sus palabras fueron, haciendo una traducción bastante aproximada “Hay una gran cantidad de casas que han desaparecido, es una de aquellas cosas que, si todos trabajamos juntos, conseguiremos mantenernos seguros”.

Las circunstancias son duras y las expectativas inciertas, pero ahí está una voz de la esperanza, una voz del coraje, una voz que sabe ver las cosas de un modo distinto, con fuerza, valentía y desapego hacia lo material. Estoy seguro que en Sevilla se habrán dado escenas muy parecidas, o en cualquiera de las desgracias sucedidas por causas naturales.

Ella es una mujer anónima, pero sus recursos nos son bien conocidos y parten de dentro, de su ser, de la confianza en las personas y en su potencial. Viéndola, pensé que tenemos la inmensa suerte de contar con recursos que posiblemente desconocemos pero que están ahí, esperando a que entremos a buscarlos; hace algunos meses que salí a por ellos y encontré algunos, pero sé que el género humano es como un campo sembrado de esperanza, así que confío en seguir encontrando esas perlas que me permitan avanzar.

Tus recursos también están ahí, pese a las inclemencias, pese a los saboteadores; la confianza y el valor te mostrarán el camino.

Os dejo la URL del vídeo de TV3; realmente, vale la pena ver el corte entre los segundos 32 y 40, es una lección de Coraje ante la adversidad: http://www.tv3.cat/videos/3295250/Milers-de-cases-i-negocis-inundats

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Viendo las cosas de otro modo

Habitualmente tenemos tan solo un par de formas de ver las cosas, y a eso le unimos un montón de creencias limitantes que hacen que no actuemos en determinadas ocasiones (soy alto, soy bajo, soy gordo o flaco, guapo o feo, licenciado o iletrado, tengo o no tengo tal o cual cosa, o habilidad o competencia o, …….) y que, verdaderamente, castran nuestras metas, nuestros anhelos, nuestros legítimos objetivos, haciéndonos unos tullidos emocionales, cobardes de libro por algo que no debería ser pero que es.

Tan solo hace falta que seamos capaces de salir de nosotros mismos, de mirar las cosas con otros ojos, con los ojos “del otro”, el que no tiene esas fijaciones mentales, o el que es capaz de alejarse de la situación y mirarla desde arriba, o desde abajo, o quizás con un prisma verde, o amarillo, o azul, o …..Pensar que aquello que vemos puede tener un cúmulo de interpretaciones, algo que ya enunciaba Edward De Bono (1967), en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking, en el que nos retaba, mediante una serie de ejercicios de pensamiento lateral, a salir de la zona de confort cerebral.

Ver las cosas desde otra óptica es lo que nos va a permitir encontrar soluciones innovadoras a viejos problemas, sin olvidar el viejo dicho que reza poco más o menos “solo un necio puede esperar obtener otros resultados haciendo lo mismo”.

Por más que me empecine en obtener un buen café de la achicoria, jamás lo conseguiré, salvo que varíe algo en su composición, en la forma de hacerlo, en los utensilios utilizados, …. Algo en lo que parece que se empeñan múltiples dirigentes, ya sea Públicos o Privados, con los resultados que andamos viendo, para nuestra desazón.

Está llegando la hora de cuestionarnos nuestros propios paradigmas, aquellos que nos mantenían en el, como dice una buena amiga, confortable aburrimiento, sin grandes peligros pero también sin grandes retos. Si imagino algo, si sueño con algo, es que realmente es realizable, así que pongámonos las pilas y empecemos a pensar en todo aquello que podemos cambiar para nuestro bien, y no nos quedemos en medias tintas….el mundo está ahí fuera para nosotros, solo tenemos que cogerlo y, cuando nos digan que no podemos….sonriamos y hagamos un buen plan para conseguirlo…. a partir de ahí, la mitad del camino estará hecha.

miércoles, 21 de abril de 2010

El Camino

Regreso en AVE desde Madrid hacia Barcelona. El viaje es placentero, agradable, el paisaje deviene relajante, incitando a la reflexión tras las experiencias vividas en estos días, intensas unas, enriquecedoras todas.

Pasan campos de cultivo, lomas, pueblos, ciudades y, en cada paisaje, un conjunto de esperanzas, de oportunidades, de ilusiones. Poderosa mente, capaz de hacerme viajar más allá de mi mismo, más allá de mis propios sentimientos, enlazando con el hoy y con el mañana, con el es y con el será, con limitaciones y con posibilidades de expansión.

Hay días claros y días de bruma, días de claridad y días de ofuscación pero, en cualquier caso, tiempos preñados de energía, de transformación, de expansión personal, de percepción de que todo es posible si en ello pongo el alma.

Atrás quedan tiempos de limitación, tiempos que sin duda aparecerán por los resquicios de mi realidad. No hay nada que pueda resistirse al empeño, al coraje, a la valentía de ser uno mismo, de buscar dentro de sí y de encontrar los resortes.

El tren llega a una estación, tiempo de reflexión, de balance, consciente de que, en breve, retomará su marcha haciendo el camino, tan distinto al de antes, tan diferente al de después, viviendo el hoy cargado de esperanza. Caminos de color, caminos dulces y amargos en los que escojo adentrarme, paladeándolos con fruición porque así lo quiero, así lo decido.

Ese es el camino, no hay más que dar el primer paso, sin temor, con la mente del principiante, abierta y atenta, osada en su ignorancia.

domingo, 7 de febrero de 2010

Ídolos y gigantes con pies de barro. Beneficios de la incertidumbre

En la labor diaria que desarrollo como Consultor y como Coach, estoy en contacto continuado con personas que desarrollan diversas actividades, desde los estudiantes de universidades o escuelas de negocios, hasta los empleados públicos o privados, altos directivos o profesionales liberales; todos ellos tienen algo en común: son personas, aunque a veces sea difícil reconocerlos como tales, por los enormes esfuerzos que hacen para ocultarlo.

Del mismo modo, las organizaciones, grandes o pequeñas, públicas o privadas, mercantiles o con finalidades sociales, comparten diversos factores comunes, de entre los que destaca el estar realizando su misión con personas, algo que, a menudo, y más en estas épocas, parecen olvidar. Organizaciones que, apenas hace un par de años anunciaban a bombo y platillo ambiciosos planes RSE, de conciliación o ambos, o enumeraban su alta implicación con el bienestar de las personas, sufren de una profunda amnesia que les lleva a una peligrosa ley del péndulo. Algunas de ellas, incluso llegaron, antaño, a ser premiadas por estos motivos….sobre el papel

A diario oímos hablar de antiguos ídolos personales, personas a las que sus alumnos/colaboradores/compañeros/jefes, habían ascendido a los altares, que han caído en profundas simas, algo a todas luces injusto, con los ídolos y con sus creadores ya que las personas no somos más que eso: personas, aunque a más de uno le cueste creérselo y devenga en una especie de reyezuelo de república bananera con ínfulas de Capitán General.

Todo y así, debemos ser conscientes de que esos ídolos caídos, tienen buena parte de culpa de su caída al crecerse ante el halago, al ser ellos mismos los grandes propagadores de historias banales convertidas en grandes gestas, procurando ensombrecer esos pequeños matices que tan grandes hacen a las personas y tanto ayudan a las organizaciones.

Veo y oigo decisiones guiadas por la más enorme de las soberbias; personajillos de tebeo cuya mayor cualidad ha sido estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, utilizando el temor como moneda de cambio y a quien todo se le perdona porque “el/ella es así”.

Cuando vemos organizaciones en las que la salida de personas es un continuo goteo; cuando, además, esas personas son personas que han demostrado sobradamente su valor y cuentan con ideas frescas para el futuro, ímpetu, empuje, optimismo y alegría ajada por la cultura organizacional, empecemos a pensar que esas personas no dejan la Organización; ¡huyen de ella y de sus jefes! Y, lo que es más curioso, vemos como esos mismos jefes, denostan a esas personas. Suelen ser estructuras con muy poca capacidad de autocrítica, soberbia a borbotones y gestores que no concilian ni tan siquiera con ellos mismos.

Bendita crisis, bendita incertidumbre que hace aflorar hogaño esas miserias. Aunque pueda parecer injusticia o crisis personal, es una espléndida oportunidad para renacer y valorar en su justa medida la vida cotidiana, nuestro sueños e ilusiones y, sobre todo, para alinearnos con nosotros mismos y aquello que anhelamos; lejos del hedonismo y próximo a nuestro interior; un momento en el que llega a verse la satisfacción de echar una mano sin esperar nada a cambio, de contribuir a la recuperación de unos valores que, no olvidemos, siguen ahí esperando a que vayamos a buscarlos. Por fin, bendita incertidumbre.

Jordi Vilá