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lunes, 6 de febrero de 2012

Del Grupo al Equipo. El éxito de la Organización (2/6)


Falta de confianza

Quiero compartir mis conocimientos, mis contactos, mi experiencia pero…no acabo de confiar en el equipo. Esta es una de las principales disfunciones del Equipo, una especie de gangrena que cercena la colaboración entre los miembros de un colectivo, levanta barreras y dispersa energías, focalizándolas en una defensa que, en ningún caso, debiera existir.

Esto ocurre cando las personas que lo componen no se sienten seguras dentro de él, cuando no creen que el resto tenga buenas intenciones que les permitan estar tranquilos y, por tanto, deben estar a la defensiva, algo que se nota en el propio Equipo y en toda la Organización a la que pertenezcan, ya que el efecto cascada lleva estas consecuencias en todas direcciones.

El ambiente se nota cargado, todos los correos salen con copia, se guardan comprobantes de cosas absurdas y se llega al paroxismo de la paranoia, viendo cosas donde no las hay y buscando la peor de las interpretaciones a hechos cotidianos.

Sinceridad, valentía, desapego, generosidad y fe son algunas de las especies que condimentan el guiso de la confianza. Sin ellas sencillamente deviene imposible.

Leía en una ocasión que la confianza es como una cuenta bancaria en la que, por cada reintegro, se requieren siete ingresos o, dicho de otro modo, una vez perdida, es complejo recuperarla.

Sin la confianza, el Equipo es incapaz de asumir sus retos en libertad, con valentía y sin miedos internos, ya que la paranoia que expresábamos antes, nos hace ver enemigos por un lado y por otro.

Cuando esta confianza se ha perdido, proponemos realizar un catarsis, un ejercicio de comunicación directa en la que la generosidad y la valentía, sean los máximos representantes, permitiendo que salgan a la luz todas las causas que han causado tal situación, siempre entendiendo que esta intervención se realiza en un entorno seguro, es decir, un entorno que permite una comunicación sin represalias y en las que el espíritu de empatía está presente como invitado principal.

Solo esa fe en las personas y una generosidad extrema permitirá devolver las aguas a su cauce, con la posibilidad de que hayan quedado partes anegadas de difícil recuperación, a las cuales habrá que dar el adecuado tratamiento.

Identifica cual es el grado de confianza en tu Equipo y dinos, ¿dónde llegaría si fuera óptima?

martes, 4 de octubre de 2011

Despertando a un nuevo Ser


Hace poco más o menos un par de años rompía amarras con una vida anterior, una vida de estatus, prestigio y visibilidad corporativa; fueron muchos los miedos a vencer, mucha la resistencia de mi propio Ego que fue vencido por un Yo que pugnaba por salir a la superficie y empezar a vivir. La verdad es que no me lo pusieron fácil o, más bien, lo complicaron tanto como les fue posible, buscando el fracaso incluso antes de empezar.

Ignoraba en aquel momento la riqueza de la que iba a disponer pocas semanas después, aunque una riqueza distinta a la que había imaginado hasta entonces como tal. La verdad es que los primeros días el miedo seguía atenazando todos mis movimientos o, más que miedo, terror, terror a lo desconocido, a la pérdida del estatus, del prestigio que tanto había costado conseguir….tan solo ante los otros.

Pero ya en los primeros días, algunos fogonazos de lo que es hoy empezaron a estallar iluminando un camino que, aunque difícil, se hacía tremendamente gratificante. Fue como arrancar una piel caduca para cambiarla por otra más oxigenada, limpia y fresca. A la decepción por la respuesta de algunos personajes, surgió la admiración por el respaldo incondicional de otras personas (la etimología de esta palabra nos mostrará un interesante significado).

De aquellos días, surgió la Cooperación, el descubrimiento de la generosidad verdadera, de mi propio yo y de la riqueza de los otros una vez quitada su máscara, la sensación de libertad, de permiso para tener ideas alocadas que se convertían en serenas y lúcidas realidades.

Al alzar la mirada, veo un camino entre penumbras, como también veo un caminante recio, consistente y, sobre todo, curioso con cuanto le rodea, hambriento de nuevos y viejos aprendizajes y descubrimientos, sin etiquetar, sin prejuzgar, tan solo con los ojos voraces de un niño.

De una situación de crisis nació un nuevo Yo al que agradecer un sinfín de nuevas vivencias, un despertar a un mundo que estaba ahí sin que me permitiera verlo. Bienvenido Yo, hasta nunca personaje.