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domingo, 6 de marzo de 2011

¿Y tu dices que no puedes?

Domingo 6 de marzo; 12,30 h. de la mañana; el escenario son las Ramblas de Barcelona, en su cruce con la calle de Fernando.

Se disputa la Maratón de Barcelona, con más de 16.000 personas corriendo por las calles de la ciudad, y aquí es donde veo algo que resulta, en verdad, prueba de la fuerza del ser humano: un hombre en el entorno de los 40 años, corriendo con dos muletas.

Pero no es el único que podemos ver haciendo la Maratón en circunstancias anómalas. Vemos otras dos personas en una especie de rickshaws, empujados por una persona y atendidos por otra.

¿Cuántas veces decimos que no podemos hacer tal o cual cosa?, exponiendo las excusas más variopintas. Estas son personas con serios problemas de movilidad que han decidido que eso no les va a limitar.

Creerme que, a la primera de esas personas, se le notaba en la cara el esfuerzo, pero también el orgullo de estar consiguiendo un reto importante. Naturalmente, no ha aparecido en las noticias y es que, simplemente, eso no es una noticia, no es un Valor que les interese a los medios de comunicación al uso: no expresa decadencia, podredumbre, ira o afán de poder, tan solo expresa valor, coraje, inconformismo, lucha, tenacidad, fuerza, fiereza, magnificencia, ….

¿Cómo puedo yo decir que no puedo hacer esto o aquello?, ¿cómo puedo ser capaz de expresarme de tal modo?. Ha sido tan solo unos minutos los que he estado conectado con él; podría ser Pedro, Juan, Carlos, Luis, Cristobal, Jordi o Antonio, o quizás María, Cristina, Irene, Mónica, Miriam o Sara…es igual el nombre, lo que no es igual es el sentimiento de fuerza que he percibido.

¡Hay tantos ejemplos a nuestro alrededor!; pienso ser uno de ellos, uno de aquellos Héroes cotidianos que anunciaba Pilar Jericó. Me viene a la memoria Mar Cogollos, pero son muchas más las personas que son ajenas al desánimo.

¿qué será lo próximo a lo que te enfrentarás pese a la dificultad?

lunes, 28 de febrero de 2011

El cuento de los tres cerditos y la Autoestima

El cuento de los tres cerditos y la autoestima

Seguro que recordáis el cuento de los tres cerditos y el lobo; aquel en el que los tres hermanos cerditos decidieron construirse cada uno una casa para estar a salvo del lobo; el primero la hizo de paja, el segundo de madera y el tercero de tochos.

Comparo la autoestima con la casa del cerdito que hizo su casa de paja: al menor contratiempo, se viene abajo, es decir, depende en exceso de que los estímulos externos sean positivos para que nos sintamos bien, de lo contrario, sus paredes se resquebrajan y aparece el desánimo y la frustración.

Todos y cada uno de nosotros somos brillantes, cada uno en lo suyo, pero debemos trabajar sobre ello para que realmente florezca, creernos que realmente lo somos para que nuestra fuerza surja y derrote al lobo del desánimo, que acecha tras cada uno de los reveses que nos depara el destino.

Son épocas idóneas para nuestro resurgir, para nuestra reinvención, si verdaderamente nos tenemos el suficiente aprecio y confianza y, para ello, nada mejor que fijarnos en aquellas virtudes que tenemos en nuestro interior y que nos hacen fuertes, los más fuertes, aunque podamos tener algunas carencias que, sin duda alguna, son contrapunto necesario a nuestro existir y que poco a poco iremos eliminando.

Hoy, desde estas líneas te lanzo un reto: durante una semana ten conciencia de todo aquello que te satisface de ti mismo, desde una sonrisa hasta la confección de un escrito, una petición sincera de perdón o, porque no, una buena tortilla o una decisión rápida; cualquier cosa sirve, porque todas ellas nos son necesarias para existir. Anótalas en una libreta y revísalas al acabar la semana, el próximo domingo.

Con lo anterior, la casa de paja empezará a cubrirse de hormigón, del hormigón de la autoestima que, por fuertes que sean los reveses, resistirá sus embates pasado un tiempo; recuerda que no puedes decidir lo que ocurre pero sí tienes las herramientas para decidir la actitud con la que te enfrentas a ellos.

¿Cómo serás cuando te aprecies en lo que vales?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Viendo las cosas de otro modo

Habitualmente tenemos tan solo un par de formas de ver las cosas, y a eso le unimos un montón de creencias limitantes que hacen que no actuemos en determinadas ocasiones (soy alto, soy bajo, soy gordo o flaco, guapo o feo, licenciado o iletrado, tengo o no tengo tal o cual cosa, o habilidad o competencia o, …….) y que, verdaderamente, castran nuestras metas, nuestros anhelos, nuestros legítimos objetivos, haciéndonos unos tullidos emocionales, cobardes de libro por algo que no debería ser pero que es.

Tan solo hace falta que seamos capaces de salir de nosotros mismos, de mirar las cosas con otros ojos, con los ojos “del otro”, el que no tiene esas fijaciones mentales, o el que es capaz de alejarse de la situación y mirarla desde arriba, o desde abajo, o quizás con un prisma verde, o amarillo, o azul, o …..Pensar que aquello que vemos puede tener un cúmulo de interpretaciones, algo que ya enunciaba Edward De Bono (1967), en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking, en el que nos retaba, mediante una serie de ejercicios de pensamiento lateral, a salir de la zona de confort cerebral.

Ver las cosas desde otra óptica es lo que nos va a permitir encontrar soluciones innovadoras a viejos problemas, sin olvidar el viejo dicho que reza poco más o menos “solo un necio puede esperar obtener otros resultados haciendo lo mismo”.

Por más que me empecine en obtener un buen café de la achicoria, jamás lo conseguiré, salvo que varíe algo en su composición, en la forma de hacerlo, en los utensilios utilizados, …. Algo en lo que parece que se empeñan múltiples dirigentes, ya sea Públicos o Privados, con los resultados que andamos viendo, para nuestra desazón.

Está llegando la hora de cuestionarnos nuestros propios paradigmas, aquellos que nos mantenían en el, como dice una buena amiga, confortable aburrimiento, sin grandes peligros pero también sin grandes retos. Si imagino algo, si sueño con algo, es que realmente es realizable, así que pongámonos las pilas y empecemos a pensar en todo aquello que podemos cambiar para nuestro bien, y no nos quedemos en medias tintas….el mundo está ahí fuera para nosotros, solo tenemos que cogerlo y, cuando nos digan que no podemos….sonriamos y hagamos un buen plan para conseguirlo…. a partir de ahí, la mitad del camino estará hecha.

lunes, 17 de mayo de 2010

Magia en la propia vida

La persona llega confusa, dubitativa, los problemas, las incertidumbres hacen de ella apenas una imagen de quien es, y aquí es donde empieza su danza, ora avanzando, ora retrocediendo, de nuevo mirando un camino, quizás uno ya explorado y no suficientemente estudiado.

Mira hacia un lado y hacia otro, noto fuego en su mirada, luz en sus pupilas, una llama que enciende su esencia, su voz se quiebra, su ánimo crece, parece ver un camino….pero no, el ánimo decae de nuevo, ese camino no era el adecuado o, si lo era, no era ese su momento, quizás mañana….. o tal vez nunca.

De nuevo aparece, pero esta vez es distinto, ya no es solo su mirada, todo el cuerpo le acompaña, sus ojos sonríen, su boca paladea ya la miel dulce de su hallazgo, o el punto picante de su atrevimiento pero….¿seré capaz?, se pregunta, y aquí es donde aparece esa palabra de respaldo, de fe en su poderío, porque ella es grande, como lo eres tu, como lo soy yo, como lo somos todos.

……Y es capaz, y da el paso, y toma las riendas de su vida, y aquí es donde empieza a fluir energía a borbotones, energía de presente y de futuro. Y aquí es donde le admiro, admiro su fuerza interior que le lleva a romper sus propias barreras, sus falsas limitaciones, y aquí es donde siento fascinación por la enormidad humana.

Y aquí, aquí es donde surge la magia del Coaching.

miércoles, 31 de marzo de 2010

CRECIMIENTO DESDE LA ADVERSIDAD

Soy consciente de que este título es similar al del libro de Santiago Álvarez de Mon, Desde la Adversidad, la diferencia esta en la calidad de su prosa, infinitamente superior, y la temática, ya que aquí no pretendo hablar de mayor liderazgo que el que uno ejerce sobre su propia vida.


Nadie podía decirme que las diferentes vivencias experimentadas a lo largo de estos meses por diferentes personas, entre las que me incluyo, activarían todos nuestros mecanismos de resilencia y devendrían auténticos catalizadores de un torrente de fuerza interior que ha dado un sentido a la vida, hasta entonces completamente ignorado.


Hablo de personas que viven una enfermedad terminal y tienen una plenitud desconocida; hablo de experimentar el más injusto de los destinos profesionales y renacer desde la más completa oscuridad hasta el más deslumbrante de los quehaceres; hablo de vivir el ser ignorado profesionalmente por el entorno y constatar como un mundo de oportunidades se abrían camino; hablo de vivir el más absoluto de los rechazos y comprobar como esa persona es deseada por una élite del conocimiento.


Hablo, al fin, de la enorme capacidad de superación de nuestros “héroes cotidianos”, como titula Pilar Jericó a tantas personas que deciden tomar las riendas de sus vidas pese a la adversidad, o quizás gracias a ella. Atrevámonos a romper nuestras barreras, a eliminar esas supuestas limitaciones.


Hagamos que el primer propósito de este nuevo año que empieza hoy sea, simplemente, marcar nuestros objetivos y salir a por ellos, sean cuales fueren. Cumplamos nuestro sueño y no dejemos que otros decidan cual debe ser.