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jueves, 8 de septiembre de 2011

Cambiando desde el cambio


Me siento en el ojo del huracán, con calma chicha allá donde mire, paredes que se antojan negras por nuestro propio miedo al cambio y, por el contrario y a nuestro alrededor, con tan solo traspasar ese espesor, una vorágine de cambios que nos zarandean arriba y abajo.

Nos sentimos despistados, perdidos, huérfanos de experiencias pasadas que nos ayuden a situarnos en el presente y a encarar el futuro con garantías, y es que no hay experiencias pasadas en esta vida nuestra, que nos puedan ayudar en este escenario, unos dicen que global y otros, los más, asintiendo más por borrachera en los sentidos que por propia convicción.

Intentamos afrontar estos nuevos paradigmas con nuestras viejas creencias, nuestras antiguas ideas, nuestras mágicas (y caducas) soluciones que antes, siempre, nos habían sacado de apuros.

Parece que no seamos conscientes de que poco de lo anterior funciona, salvo el retorno a los valores y, de algún modo, intentamos ver el universo con la convicción de que la tierra es plana y eso, querido amigo, eso ha cambiado. Deberíamos ir hacia pensamientos completamente distintos a los actuales, algo inexplorado, algo valiente.

Se me asemeja al niño de 3 años que explora el universo que tiene a su alrededor, sin filtros mentales de ningún tipo, donde cada experiencia supone un sin fin de preguntas, una miríada de descubrimientos. ¿cómo sería nuestro escenario si fuéramos capaces de mirarlo todo sin miedo, sin prejuicios?, de mirar del revés lo que antes mirábamos del derecho, de deslizarnos en lugar de rodar, de fluir en lugar de dirigir, de debatir en lugar de discutir.

Recuerdo la escena de una película, “Apolo XIII”, donde un grupo de ingenieros es capaz de construir un filtro redondo partiendo de uno cuadrado y de los elementos más cotidianos e inimaginables. Deberíamos de ser capaces de mirar con el oído, de oír con el tacto, de tocar con el paladar, como deberíamos ser capaces de seguir a nuestra intuición sin miedo al error o al fracaso.

¿Empezamos a hacer algo distinto, empezamos a cambiar desde el propio cambio en lugar de hacerlo contra él?

martes, 21 de junio de 2011

Creando con pasión


Notaba que algo entraba en ebullición en nuestro interior, era algo que pugnaba por salir, por eclosionar, con toda la fuerza de las pasiones contenidas, como el geiser que emerge de las entrañas de la tierra a decenas de metros de altura, impulsado por una fuerza oculta y latente.

Pude comprobar como esa pasión era altamente contagiosa, y lo era por muy distintas vías de propagación, aérea, visual, emocional, …. Cualquier canal se tornaba posible para la transmisión de ese virus mutante que impelía a distintas personas a apropiarse de él, porque no tenía dueño ni lo tendría, era, ¡es!, una ilusión compartida, un plato cocinado entre multitud de chefs sin endiosar, que buscan aportar en una medida más que la medida de sus posibilidades, conscientes de su plasticidad y capacidad de crecimiento.

Y ahí es donde realmente empezó a correr el río de la creatividad interconectada, de la interdependencia, de la construcción de un futuro que es nuestro, a partir de un presente que nace hoy y se renueva cada día, sin fronteras ni físicas ni emocionales.

Nadie dijo que no fuera posible, absolutamente nadie y, aunque da un cierto vértigo, estamos sabiendo hacerlo fácil, quizás porque nadie puso la coletilla de que aquello era imposible y, pese a considerar todos y cada uno de los posibles peligros, la fuerza que nos da sabernos juntos, nos permite afrontarlos con la fuerza necesaria para la creación.

Veo paradigmas saltando por los aires ante el talento de un puñado de neodescubridores, ayer navegando en Carabela y hoy haciéndolo por nuestra red de redes, primero de los ejemplos de la posibilidad de la interconexión, de la interdependencia, del compartir, de la generosidad.

Veo, también, nuevos puentes en construcción, puentes hacia la esperanza de que las cosas pueden, realmente, ser diferentes si así lo queremos y nos esforzamos; son puentes de cáñamo, de acero, de titanio, de luz, como en su día, el Gótico de la luz y la fuerza, ganó la partida al Románico. En esos puentes, hay tramos para ti, si quieres pasar por ellos del ayer al hoy y al mañana.

¿nos acompañas?

domingo, 5 de junio de 2011

Frescura


Es como si de golpe hubiera una gran fiesta, un gran encuentro en el que confluimos una multitud de personas que, conociéndonos poco, habíamos generado un gran nivel de simpatía unos por otros, hasta tal punto que estábamos dispuestos a compartir escudilla y papel, esfuerzo y trabajo, alegrías y penas, sueños e ilusiones.

Nadie nos había convocado a esta fiesta y, sin embargo, todos sabíamos que iba a celebrarse y allí estábamos, prestos a colaborar en lo que fuera necesario, ora uno, ora el otro, sin fijarnos en quien hizo qué o cuando lo hizo o como lo hizo ya que, lo principal, es que se hizo, y se hizo con ilusión, ímpetu y empuje; de alguna manera, con la máxima involucración, notando que aquello era el inicio de algo muy grande que trascendía a los propios participantes.

Era como navegar con serenidad y sabiduría por unos rápidos desconocidos, sabedores que sabríamos poner el conocimiento y la destreza a nuestra disposición en cuanto hiciera falta, mientras el agua fresca, cristalina y pura, nos regalaba su caótico orden que mantenía unidas sus gotas en el momento en que el río se transformaba en otro río, en otra agua.

Rocío de la mañana primaveral, fresco y húmedo, creando Vida allí donde estaba dormida, despertando sentidos y emociones hasta ahora abotargadas y lánguidas.

Mis sentidos no dejan de activarse una y otra vez, sintiéndome parte integrante de un todo mucho mayor, parte de sus fibras, indivisible.

Es una bacanal de aire fresco, de ventanales abiertos, de renovación, de cambio de paradigmas, de personas todas involucradas en un mismo fin: transformar desde nuestro ser, desde nuestro oficio, plantando la simiente que sabemos germinará y hará brotar un arco iris de nuevas sensaciones, de nuevas realidades.

Esta semana que vemos nacer incipiente conforma, no ya un cambio, si no una transformación en el mundo tal como lo intuyo, como lo conozco, como lo vivo, y espero poder transmitirlo tal cual lo siento, con toda la pasión, el empuje y la luz que ya brilla con su fuego propio, alumbrando otros caminos.

¿Me acompañas?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Viendo las cosas de otro modo

Habitualmente tenemos tan solo un par de formas de ver las cosas, y a eso le unimos un montón de creencias limitantes que hacen que no actuemos en determinadas ocasiones (soy alto, soy bajo, soy gordo o flaco, guapo o feo, licenciado o iletrado, tengo o no tengo tal o cual cosa, o habilidad o competencia o, …….) y que, verdaderamente, castran nuestras metas, nuestros anhelos, nuestros legítimos objetivos, haciéndonos unos tullidos emocionales, cobardes de libro por algo que no debería ser pero que es.

Tan solo hace falta que seamos capaces de salir de nosotros mismos, de mirar las cosas con otros ojos, con los ojos “del otro”, el que no tiene esas fijaciones mentales, o el que es capaz de alejarse de la situación y mirarla desde arriba, o desde abajo, o quizás con un prisma verde, o amarillo, o azul, o …..Pensar que aquello que vemos puede tener un cúmulo de interpretaciones, algo que ya enunciaba Edward De Bono (1967), en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking, en el que nos retaba, mediante una serie de ejercicios de pensamiento lateral, a salir de la zona de confort cerebral.

Ver las cosas desde otra óptica es lo que nos va a permitir encontrar soluciones innovadoras a viejos problemas, sin olvidar el viejo dicho que reza poco más o menos “solo un necio puede esperar obtener otros resultados haciendo lo mismo”.

Por más que me empecine en obtener un buen café de la achicoria, jamás lo conseguiré, salvo que varíe algo en su composición, en la forma de hacerlo, en los utensilios utilizados, …. Algo en lo que parece que se empeñan múltiples dirigentes, ya sea Públicos o Privados, con los resultados que andamos viendo, para nuestra desazón.

Está llegando la hora de cuestionarnos nuestros propios paradigmas, aquellos que nos mantenían en el, como dice una buena amiga, confortable aburrimiento, sin grandes peligros pero también sin grandes retos. Si imagino algo, si sueño con algo, es que realmente es realizable, así que pongámonos las pilas y empecemos a pensar en todo aquello que podemos cambiar para nuestro bien, y no nos quedemos en medias tintas….el mundo está ahí fuera para nosotros, solo tenemos que cogerlo y, cuando nos digan que no podemos….sonriamos y hagamos un buen plan para conseguirlo…. a partir de ahí, la mitad del camino estará hecha.