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viernes, 23 de diciembre de 2011

Grandiosa pequeñez


Hace unos minutos iba paseando por la calle y, cerca de mi casa, en una placita cercana y muy acogedora, me he sentado en un banco para disfrutar de la vista que me ofrecía la cotidianeidad: una niña de unos dos años iba curioseando entre los bancos, se caía y se volvía a levantar para volverse a caer y vuelta a empezar.

Su madre, una chica joven de unos veintipocos años, la observaba desde una distancia prudencial, sin que la niña apenas la percibiera, sin agobiarla pero estando pendiente de lo que ocurría.

En esto he visto un aprendizaje interesante, y es que la niña se mostraba tremendamente curiosa con todo, con la papelera, con un escaparate, con los bancos, con un perro pequeñito que estaba con una señora mayor que sonreía ante la desfachatez de la criatura….absolutamente todo llamaba su atención, sin que hubiera el menor atisbo de miedo.

Esa niña estaba descubriendo el mundo y su madre le permitía hacerlo, con lo que no había miedos ni sobreprotección, aunque sí límites, ya que en un momento dado, cuando se acercaba peligrosamente a la calzada, la madre la ha apartado de la zona de peligro. Le ha permitido caerse un sinnúmero de veces mientras la niña caía y se giraba para mirar a su madre, para ver si estaba ahí, dándole confianza.

Es el maravilloso mundo infantil, el mundo en el que todo está por descubrir, el mundo en el que aún no existen apenas creencias que nos limiten, donde existen hechos mágicos, como la noche del 5 de enero, como unos padres que nos guardan de todo mal, donde un plato de postre es un volante, o una nave espacial, o quizás una pista de atletismo, o….lo que su imaginación sea capaz de crear.

Imaginemos como sería nuestra realidad si pensáramos que todo es posible, sin esas creencias que nos limitan, si cada caída fuera considerada como un tropiezo sin importancia y no como un fracaso, si el valor, más que el miedo estuviera presente en cada momento, si nuestros ojos se iluminaran como lo hacían los de esa criatura cuando ha visto llegar a su padre y abrir los brazos para acogerla en ellos.

Eso es posible, no hay más que conectar con nuestro niño interior, ¿me acompañas a buscarlo?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Liderando desde el interior


Me entrevistaba con un Directivo que, desde el minuto cero, captó toda mi atención y me inspiró la máxima confianza y admiración. La impresión que me dio fue la de una persona sencilla, íntegra, conocedora de sus fronteras personales, de sus miedos, de sus anhelos, de sus habilidades y limitaciones.

Profundizamos en diferentes aspectos y no temía desconocer esta o aquella parte, mostrándose curioso en grado sumo cuando así era. Mostraba lo que otros podían considerar vulnerabilidad y que para mi era auténtica grandeza; no mostraba apego pero sí seguridad cuando argumentaba, pudiendo debatir desde esa curiosidad, desde la apertura de mente.

Esto ocurrió hace ya algunos años y fue la persona más apreciada del escalafón directivo que he conocido nunca, jamás oí a nadie decir una palabra en su contra, aún y cuando pudieran no estar de acuerdo en sus planteamientos o decisiones.

¿Qué había en el de diferente?, era un hombre curtido, de unos 60 años en aquel momento, amante apasionado de su profesión, pero también del resto de parcelas de su vida, atento oyente, enamorado del Equipo que, según sus propias palabras, le había tocado en suerte servir, ya que no concebía el liderazgo como mando si no como servicio.

Muchas veces he pensado en él y la conclusión a la que llego es que era un hombre profundamente trabajado interiormente, un hombre que sabía perfectamente sus puntos fuerte y sus áreas de mejora, pero no solo los racionales y cognitivos, si no también los emocionales; sabía empatizar de verdad con las personas con las que se relacionaba, pero no solo poniéndose en sus zapatos, como es dado en decir, si no metiéndose en su piel para sentir como ellas, para sufrir como ellas y para gozar como ellas para después tomar distancia y decidir o acompañar, según su entender,  algo que le permitía liderar los Equipos de una forma harto diferente y efectiva.

Ese ejemplo está en todos nosotros, en nuestra esencia pero, para ello, hay mucho trabajo por hacer, mucho aprendizaje que conseguir aunque, a diferencia del pasado, gran parte del mismo está en nuestro interior. El camino no es ni fácil ni rápido ni exento de sufrimiento, pero nos conduce a un tipo de liderazgo que hace que todo en tu vida fluya, ¿te apetece iniciar ese camino hacia tu interior?

PD: Ese directivo es real, hoy está jubilado y se adelantó, en mucho, a su tiempo

viernes, 15 de julio de 2011

Elijo Ilusión


Pues no, me niego a ser un títere de las circunstancias y a dejarme arrastrar por el desánimo; el mundo y la propia vida tiene los alicientes suficientes como para no dejarse arrastrar por un torrente de lodos.

Detrás de cada problema se esconde un aprendizaje y, tras cada aprendizaje, una oportunidad. Tras cada persona, la oportunidad de una nueva relación con toda su riqueza y, en esas relaciones, la posibilidad de compartir vivencias, conocimientos, sueños, angustias y anhelos.

Me niego, me niego a vestir de negro mi ánimo y elijo vestir verde esperanza, rojo pasión, con algunos toques de la elegancia de otro negro que seduce, envuelve y acompaña. El poder está en mis manos, en mi mente, en la capacidad de elección, en tomar un camino sabiendo que eso implica renunciar a otro, tomar ese camino explorando hasta el final de sus ramificaciones, haciendo grandes descubrimientos, o quizás pequeños hallazgos.

Decía la canción de Toquinho y Vinicius de Moraes “Acuarela”, En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo, y ese amarillo es el que quiero que me acompañe en estas épocas aciagas e inciertas en las que parece que todo se ciña a las tonalidades de gris, escondiendo bajo un manto la riqueza cromática de nuestro ser.

No hay más que salir a la calle con espíritu curioso para ver toda esa riqueza que puede haber en nuestra vida, si así lo decidimos. Y si la queremos, deberemos estar preparados para poder aceptarla, cada cual a su manera.

¿Os habéis fijado?, desde el desánimo, todo nos parece irrealizable, inabordable y, por el contrario, desde la ilusión y el coraje, no hay objetivo que nos parezca un reto inaceptable, prácticamente todo es posible aunque, como bien apuntaba mi amigo Julio, debes prepararte para acceder a ese sueño y es que, las cosas, no suceden por casualidad.

Me centro en el hoy y elijo la sonrisa del sol que se esconde traviesa tras las nubes, haciendo guiños de complicidad a quien los quiera percibir. ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo?, ya se verá, hoy mi decisión es esta, ¿y la tuya?