Hace unos minutos iba paseando
por la calle y, cerca de mi casa, en una placita cercana y muy acogedora, me he
sentado en un banco para disfrutar de la vista que me ofrecía la cotidianeidad:
una niña de unos dos años iba curioseando entre los bancos, se caía y se volvía
a levantar para volverse a caer y vuelta a empezar.
Su madre, una chica joven de unos
veintipocos años, la observaba desde una distancia prudencial, sin que la niña
apenas la percibiera, sin agobiarla pero estando pendiente de lo que ocurría.
En esto he visto un aprendizaje
interesante, y es que la niña se mostraba tremendamente curiosa con todo, con
la papelera, con un escaparate, con los bancos, con un perro pequeñito que
estaba con una señora mayor que sonreía ante la desfachatez de la
criatura….absolutamente todo llamaba su atención, sin que hubiera el menor
atisbo de miedo.
Esa niña estaba descubriendo el
mundo y su madre le permitía hacerlo, con lo que no había miedos ni
sobreprotección, aunque sí límites, ya que en un momento dado, cuando se
acercaba peligrosamente a la calzada, la madre la ha apartado de la zona de
peligro. Le ha permitido caerse un sinnúmero de veces mientras la niña caía y
se giraba para mirar a su madre, para ver si estaba ahí, dándole confianza.
Es el maravilloso mundo infantil,
el mundo en el que todo está por descubrir, el mundo en el que aún no existen
apenas creencias que nos limiten, donde existen hechos mágicos, como la noche
del 5 de enero, como unos padres que nos guardan de todo mal, donde un plato de
postre es un volante, o una nave espacial, o quizás una pista de atletismo,
o….lo que su imaginación sea capaz de crear.
Imaginemos como sería nuestra
realidad si pensáramos que todo es posible, sin esas creencias que nos limitan,
si cada caída fuera considerada como un tropiezo sin importancia y no como un
fracaso, si el valor, más que el miedo estuviera presente en cada momento, si
nuestros ojos se iluminaran como lo hacían los de esa criatura cuando ha visto
llegar a su padre y abrir los brazos para acogerla en ellos.
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