domingo, 15 de abril de 2012

¿Pensamos en grande?


Siempre he sido partidario de pensar en grande, en grandes gestas, grandes aventuras personales y profesionales, y poco a poco, me voy dando cuenta que, ese pensamiento, estaba incompleto aunque fuera acertado, según mi modo de ver.

Cuando oímos esa expresión de pensar en grande, podemos pensar en convertirnos en astronauta, ser futbolistas del Barça o del Real Madrid, hacer un viaje a Nueva Zelanda o exportar nuestro producto a todo el mundo, pero me doy cuenta de que pensar en grande es más que eso, Mucho más que eso, porque pensar así, es quedarse en las migajas de lo que puede ser y que, con empeño, será.

Hoy veo que pensar en grande es saber perdonar aquella ofensa que tanto nos duele todavía, tener aquella charla que venimos postergando día tras día, promocionar a la persona adecuada en lugar de aquella que es políticamente correcta, aceptar el error, confiar en este o aquel compañero, pedir perdón a aquella persona a la que tanto daño hicimos, atrevernos a cambiar nuestra forma de pensar, …. Todo eso es pensar en grande, mucho más que ir en cohete a la luna o convertirse en una réplica de Apple.

Pensar en grande es hoy, para mi, aprender a lanzar por los aires mis barreras, situarme en posiciones que me puedan quitar la respiración, que me produzcan vértigo, que cuestionen mis actuaciones hasta el momento, que supongan verdaderamente hacer honor a mis principios y valores, a no renunciar jamás a ellos.

Pensar en grande es atreverse a cuestionarlo todo, a no pensar que lo mío es lo importante y lo de los demás accesorio, es ponernos al límite, es eliminar esas creencias que nos están limitando y permitirnos cruzar la frontera de nuestros pudores con la valentía de los conquistadores, es adoptar el coraje de los enfermos terminales, quizás con miedo y prevención, pero decididos a tomar el camino que haya que tomar.

No es ninguna broma, pensar en grande es situarnos en otro plano, de humildad, de coraje, de tenacidad, abandonando la tranquilidad de lo cómodo para abrazar lo que puedo ser.

Es un reto, ¿te animas a intentarlo y a compartirlo?

miércoles, 11 de abril de 2012

EL ÉXITO ERES TÚ (VIII)


CAPITULO II

 Viviendo el éxito (IV)

El nombramiento salió publicado en las principales cabeceras económicas del país, Expansión, 5 días y las secciones de Economía de la prensa generalista; Recibí montones de mails de felicitación, incluso de aquella gente que un día me había mirado por encima del hombro en la Facultad y –ahí le llegó a Pedro un enorme bostezo recordándole que también su cuerpo necesitaba un descanso-. Me parece que el resto del relato lo tendremos que dejar para mañana.

- Juan Carlos se desperezó en su butaca orejera de piel de una forma ruidosa – Tienes razón; la verdad es que la historia está muy interesante pero estamos cansados, así que mejor nos vamos a dormir. ¡Diablos! – dijo con inquietud – no he llamado a Maca, así que mañana me tendré que esforzar con un buen perdón

¿Un buen perdón?

Sí, eso lo aprendí de un buen amigo jienense, el cual decía que para evitar ser malo, malvado y malévolo a los ojos de la esposa, había que mantener la llama encendida con atenciones diarias y que, de lo contrario, había que buscar su perdón en función del desaguisado

Ya me perdonarás pero sigo sin entenderte; claro que podría ser por la hora y la Tramontana que no ha dejado de soplar en toda la noche.

Sí, te cuento, él sostiene que hay tres tipos de petición de perdón: el de floristería, cuando el tema no es más que un olvido ligero o una metedura de pata leve; de ahí, te vas a la de Pastelería, que vendrá cuando el tema ya sea algo más grave y la metedura sea de mayor calado. Algo como ofender a la suegra, por ejemplo y, por último, tenemos la de joyería, adecuada cuando la metedura de pata es ostentosa, del tipo olvidar el aniversario de boda, su cumpleaños, llegar tarde a casa sin avisar o avisando pero en un estado deplorable, …

Ei, eso es una excelente receta; tomo buena nota para utilizarla con Ana –dijo con cariño, mientras sus ojos mostraban un sentimiento muy profundo que no pasó desapercibido a Juan Carlos.

- Subieron las escaleras y Pedro le mostró a Juan Carlos su habitación, la cual tenía el baño integrado.  – Supongo que la chica habrá hecho las camas y puesto toallas limpias, pero vamos a comprobarlo – dijo mientras echaba un vistazo a la habitación y al baño.

El sonido del viento, pese a la excelente construcción de la casa, era muy acusado y, aunque no se veía, se percibía el Mediterráneo enfurecido, con un fuerte olor a mar en las calles. Era la 1 de la madrugada y apenas habían luces encendidas en el pueblo.

Juan Carlos hizo gala de sus estilos de perdón y llamó a un servicio de 24 h. de floristería para garantizar que, a primera hora de la mañana, Macarena recibiera un bonito ramo de flores variadas, como a ella le gustaban.

El sol entraba con fuerza por la ventana y la chimenea, ya apagada, actuaba de caja de resonancia de la Tramontana, avisando que sería otro día ventoso en el que lo mejor era no aventurarse fuera de cobijo.

El reloj del comedor, cuya mesa aún guardaba los restos de la cena del día anterior, marcaba las 11,30. – Bueno Juan Carlos, mientras tu haces esa llamada de resarcimiento a Macarena, aprovecharé para recoger todo esto y luego nos vamos al pueblo a desayunar.

Sí, si quiero conservar mis derechos legales sobre la familia pero oye, ¿hay algo abierto en este pueblo, en esta época del año?

Desde luego, no comerás mejores desayunos que los que prepara Montserrat, la de la Fonda de la plaza de la Iglesia; venga, no pierdas el tiempo y haz ya esa llamada.Juan Carlos cogió el teléfono pero, justo en ese momento, sonó su timbre y una sonrisa se dibujó en su cara; era Macarena con una regañina teñida de la complicidad de 20 años de matrimonio y de un ramo de flores entregado a tiempo.

Todo y con el correr del agua, Pedro oía la conversación de Juan Carlos con Macarena y, en su voz, había esa confianza y ternura que llegó a perder con Ana pero que por fin había recuperado, no sin esfuerzos titánicos y sin caer al más profundo de los pozos.

domingo, 8 de abril de 2012

EL ÉXITO ERES TÚ (VII)


CAPITULO II

 Viviendo el éxito (III)

Cuando se lo comenté a Ana, fue la primera gran bronca que tuvimos – aquí la voz de Pedro, se quebró y tuvo que parar el relato -.

Tranquilo Pedro, no tienes porque contarlo si no quieres – dijo Juan Carlos -.

No, al contrario – respondió Pedro -. Necesito contártelo para que me entiendas….y para hacer limpieza interior.

En aquel momento, el reloj dio las 12 campanadas, anunciando el final de un día y el nacimiento del siguiente.

Ana, aprovechando que era el mes de junio y ya no habían clases, se fue a Barcelona dos semanas. La verdad es que me asusté, pero conseguí pensar que eran celos profesionales y que ya se le pasaría; ¡alguien tenía que traer el dinero a casa!!.

Pasamos el verano aquí, en Calella, como cada año y, en agosto, salí para mi nuevo destino en el master de la escuela Suiza, donde viví un año con una intensidad de trabajo que no hubiera podido imaginar ya que apenas había tiempo para nada que no fuera preparar trabajos, presentar ponencias o hacer entrevistas.

Fue un año de auténtica locura pero, en mayo del año siguiente acabó. En aquel momento no lo entendí y pensé que Ana había bajado del burro, ¡que equivocado estaba!. Vino a la graduación y estuvo absolutamente encantadora. Después supe que una amiga de la embajada inglesa le había recomendado algo que empezaba a nacer como elemento de acompañamiento y transformación: el Coaching.

Junio del 91 fue el momento de mi regreso a Madrid, a la central de TODO SEGURIDAD, donde fui recibido por Marga, mi secretaria, con una sonrisa capaz de desarmar al más pintado; realmente se alegraba de verme. El segundo al que fui a ver fue Ruiz, el cual me recibió con un fuerte abrazo.

Déjame que te mire bien - me dijo - ¡caramba!, un poco más flaco y con algunas ojeras pero no tienes mala pinta, no. Vete preparando que a las 10,00 h tenemos una reunión con Paco, el Jefe y con Recursos Humanos.

Regresé a mi despacho con un montón de sensaciones positivas, descolgué el teléfono y llamé a Ana, con quien la relación había vuelto a su cauce. Recuerdo que fue oir su voz y ponerme a temblar pensando en lo que podía pasar – comentó Pedro-. Tuve mil sensaciones en aquel momento, sobre todo cuando, antes de colgar, Ana me dijo “recuerda que tienes tres chicas que te quieren con locura”.

Llegó la reunión y, en ella, el comunicado de Paco, el gran Jefe: Mira Pedro, has vuelto de un proceso de formación tremendamente caro, así que va siendo hora de sacarle partido – dijo con un tono jovial y una gran sonrisa -. Yo paso a posiciones corporativas y Ruiz ocupará mi posición como Director General, así que hemos pensado en ti como su sucesor, lo cual lleva aparejado un salario sensiblemente distinto al que tienes ahora y un cambio total y absoluto de escenario, como miembro del Comité de Dirección. Recursos Humanos te pondrá al corriente de los detalles.

En aquel momento no lo pensé pero, Juan Carlos, en ningún momento me pidieron mi opinión; daban por hecho de que diría que sí que es, obviamente, lo que hice, y lo hice porque era lo que se suponía que era lo que tenía que hacer, no porque lo escogiera libremente; si lo hubiera hecho, creo que habría sido distinto.

En un momento de razón, pensé que tenía una esposa maravillosa y dos niñas de 1 y 2 años a las que apenas conocía y a las que adoraba,  pero si quería darles lo que merecían, debería trabajar aún más duro para que nada les faltara y, eso sí, era el Director General de Producción más joven en la historia de la compañía, con 31 años, algo que me emborrachaba.

Mi salario aumentó en un 50% con lo que se situó en los 15 millones a los que había que añadir un bonus del 20% del salario y un BMW serie 5, aparte de otras prebendas como viajar en primera clase, acceso al Club Social, etc. Por fin lo había conseguido: el éxito había llegado y esto no era más que el principio.

jueves, 5 de abril de 2012

Intocable


Un miércoles lluvioso, gris, taciturno incluso, sentados en las butacas de una sala de cine con una entrada de ¾, no está mal para un día entre semana, al que le sigue un día de trabajo.

Ya el inicio de la película promete acción….pero no deviene la acción en el tipo que yo imaginaba de persecuciones accidentadas y coches volando por los aires si no, en emociones volando por los aires, con una fina ironía, con un canto a la vida a través de ella misma, con un renacer de sus dos protagonistas.

Una película que me hizo reír hasta llorar y que me hizo llorar la emoción de reconocer sentimientos que vi propios, algunos escondidos en repliegues del inconsciente que no quería despertar, y que por fin lo hicieron.

Grandeza, generosidad y, en una palabra, amor sin más, con destellos de brutal comicidad en la que vemos como cada cual se ríe de sí mismo porque lo importante es la Vida, venciendo miedos, superando límites profundos, arraigados en partes del ser que el propio actor desconoce, ¿o quizás era yo mismo el que los desconocía y estaban en mí?

Papeles secundarios que, lejos de serlo, adquieren un gran protagonismo, como lo adquieren los dos extremos de la sociedad que aparecen reflejados, todos ellos con emociones, pasiones, sentimientos, buscando vencer el propio rol para emerger el ser que hay dentro de ellos.

Nos encontramos con un pozo de dolor vencido en base a una actitud positiva, rupturista y generosa, dando por el simple placer de dar, recibiendo a cambio lo que jamás hubieran imaginado recibir, ignorantes de su derecho a la dignidad, al humor, al amor y, en una palabra, a la propia Vida.

En la sala se oyen risotadas, toses y algún que otro kleenex desplegándose, paleta de emociones que la película consigue aflorar, hasta que aparecen los títulos de crédito y arranca la tímida ovación que hacía tiempo que no escuchaba en la platea de un cine. Caras de satisfacción, de disfrute, de reflexión, incluso en algún caso.

martes, 3 de abril de 2012

EL ÉXITO ERES TÚ (VI)


CAPITULO II

 Viviendo el éxito (II)

En TORTEL intentaron retenerme, pero mi decisión era firme; hubieron muchas lágrimas y despedidas eternas, pero yo estaba henchido como un pavo real. Por fin me empezaban a valorar como al resto de compañeros de promoción, ¡como iban a rabiar algunos!!

De aquellas despedidas hubo una especialmente dolorosa, la de Renovales. Nunca pude disculparme ya que murió al cabo de dos años de mi salida y, en aquella época, yo aún era una persona Importante, con mayúsculas, que no pedía perdón. Me dio la mano y me dijo que aquella siempre sería mi casa, pero yo lo tomé como un “ojo chaval que tu no estás preparado para jugar en primera división”, así que le contesté de forma estúpida “mire Renovales, que usted no lo haya conseguido, no quiere decir que yo no pueda hacerlo; llegaré muy alto, saldré en los diarios y la gente pagará mucho dinero porque trabaje para ellos”. Y de hecho así fue, pero lo que no sabía es que aquello era un éxito efímero y que la calidad humana de Renovales no tenía parangón.

Tiempo después me enteré de que había sido un Directivo de primera fila que decidió vivir una vida distinta, lejos de los oropeles y la superficialidad. Quien me lo contó, y merece toda mi confianza, me dijo que había llegado muy alto y que nadie entendió porque había renunciado a todo y se había ido a una pequeña compañía regional de segunda fila.

Juan Carlos escuchaba con atención las palabras de Pedro y asentía de vez en cuando. Su actitud era la de quien no se pierde ni un solo matiz de lo que estaba contando su amigo.

Nos trasladamos a Madrid y la verdad es que aquella gente sabía como hacer las cosas, nos ayudaron en la búsqueda del piso e incluso hicieron circular el CV de Ana, que no tardó en encontrar su nuevo empleo, esta vez como profesora a tiempo parcial en una escuela de negocios, impartiendo clases en un master de Recursos Humanos para recién licenciados.

Todo iba de maravilla, o al menos eso pensaba yo. Pasaron 5 años y vinieron dos niñas preciosas, Ana y Catalina, a las que yo apenas veía despiertas más que el fin de semana.

No te descubro nada si te digo que trabajaba 14 horas diarias y que me pasaba viajando 4 días por semana, aunque mi sueldo, eso sí, se iba a la estratosfera, así como mi prestigio entre los Jefes.

Tenía solo 30 años y ya estaba como Jefe de Producción, con un salario de 10 millones de pesetas, un AUDI A4 en la puerta y una secretaria. La verdad es que me creía el amo del mundo. Mi departamento tenía cierta rotación, pero no más que el resto de compañeros.

Entre mis colaboradores, que en aquella época llamaba subordinados, tenía fama de ecuánime, riguroso, responsable e implacable con los holgazanes y reivindicativos. ¡Ojalá pudiera verme ahora Renovales!, valiente fantoche. Los resultados eran los mejores de toda la historia, y eso sucedía desde que me había hecho cargo de la Jefatura. Hablamos de 1990 y estaba, sin lugar a dudas, en el camino adecuado hacia la cima.

Ana me adoraba pero yo no tenía tiempo para ella ni para las niñas; le juraba y perjuraba que llegaría el momento de más tranquilidad pero que, por el bienestar de todos, ahora tenía que volcarme en mi carrera. Apenas hablábamos más que por teléfono y a deshoras. Yo notaba que mi relación con las niñas era prácticamente inexistente, pero pensaba que ya llegaría el momento en que poderlas recuperar, dedicándoles más tiempo.

Mis padres me veían con preocupación ya que solo vivía para trabajar y para mi carrera; no hacía nada que no pudiera tener una repercusión directa en ella. Creía que tenía un montón de amigos, pero debo reconocer que la gran mayoría eran tan solo aduladores a los que admiraba por su devoción a mí.

En aquel momento, mi Jefe el Director General de Producción, que tenía 58 años, me propuso desaparecer un año de escena y hacer un MBA a tiempo completo en una de las más prestigiosas escuelas de negocios en Europa. Supondría estar un año alejado de todo e irme a vivir a un campus universitario en Suiza, pero aquello valía la pena. Es un peaje que tienes que pagar para seguir con tu carrera ascendente – me dijo Ruíz, que así se llamaba -. No perderás ni un solo duro de salario o bonus, te lo garantizo – remarcó -.

EL ÉXITO ERES TÚ (V)


CAPITULO II

 Viviendo el éxito (I)
Mientras cenaban, las anécdotas divertidas, los motes a antiguos compañeros y las novias fueron el tema de conversación. La cena, compuesta por las tostadas y los embutidos, les dejaron satisfechos tras un pan de Kilo y una botella de vino, acompañadas por grandes risotadas, propias de amigos que tenían mucho que recuperar.
Se levantaron de la mesa dejando encima todos los restos. – Ya recogeremos después – dijo Pedro, volvamos junto al fuego que se está apagando, lo avivamos y te cuento lo que te quiero contar, ya que necesito contrastarlo contigo.
Mientras Juan Carlos avivaba el fuego con otros dos troncos gruesos y secos, Pedro sirvió una copa y le preguntó a Juan Carlos si le apetecía el Napoleón de siempre.
No – respondió Juan Carlos – demasiados problemas me ha traído el cognac como para seguir considerándolo mi amigo, pero esa es otra película que te contaré cuando tu acabes de contarme la tuya – dijo poniendo ahora en el equipo de música las 4 estaciones de Vivaldi, una música que siempre le había llevado a la paz interior.
Bien, como quieras - dijo Pedro – acomodándose en la butaca orejera de piel.
Y ahí empezó un relato que llevaría Casi toda la semana y que les llevaría a profundizar en unas interioridades en las que jamás habrían soñado entrar.
Tal como te decía, en estos años han pasado muchas cosas, pero todas ellas, tuvieron un punto de inflexión que se manifestaba en sueños – empezó Pedro –
¿Sueños?
Sí –respondió Pedro – unos sueños en los que yo era el protagonista en dos papeles distintos, uno que preguntaba y otro que respondía, como si un yo fuera la conciencia y el otro, yo mismo.
Muy normal, desde luego, no es – afirmó Pedro.
Como te decía antes, después de la boda y de tu partida, de la que no me enteré hasta un mes después, cuando regresamos de nuestra luna de miel, tuve el contacto con Maquiavelo, el Profe, el cual me habló de otra compañía, competencia de TORTEL pero diez veces más grande, nacional igual pero internacionalizada, con presencia en 12 países, una facturación de 50.000 millones de pesetas y 3.000 personas en plantilla, con el aliciente de tener la central en Madrid, ¡por fin tendría la oportunidad de estar entre los grandes!.
Maquiavelo le habó de mi a la empresa de selección recomendándome especialmente, ya que buscaban a alguien un poco más mayor y yo, a fin de cuentas, tan solo tenía 25 años, aunque ya había llevado un equipo de diez personas.
Aquello era una excelente oportunidad. Lo comenté con Ana y ella estaba dispuesta a irse a Madrid; al fin y al cabo, no le sería difícil encontrar un puesto de trabajo en otro departamento de Recursos Humanos.
Juan Carlos rió de forma estrepitosa – Sí, uno de aquellos departamentos de Personal que disimulaban sus prácticas llamándose Recursos Humanos. Madre mía como han cambiado las cosas en la gestión de personas.
No creas que no le dimos vueltas, pero todo lo que había nos parecía positivo, incluso ella consideraba positivo separarse un poco de su familia y ser más independiente, dejando de ser la hija de. Y, no te lo pierdas!!, todas esas cábalas sin haber hecho la entrevista.
Llegó el día y me vi con el consultor con el que sintonizamos desde el primer momento; todas sus preguntas tuvieron una respuesta segura y adecuada, hasta el punto que me comentó, de forma extraoficial, que presentaría mi candidatura, todo y que pensaban en un perfil en torno a los 30 años. Aquella fue mi única entrevista en busca de un trabajo, después, todo ha sido una consecuencia del trabajo anterior, una carrera ascendente que cada vez me llevaba a nuevos y más importantes retos.
Estaba en mi despacho de TORTEL, sin poder sacarme de la cabeza esa entrevista, cuando sonó mi teléfono, con la cantarina voz de Sole, la secretaria del departamento. ¡que alegría la que llevaba siempre aquella moza!!. Pedro, un tal Marcos, dice que es particular, me lo he querido sacar de encima pero me ha dicho que tenéis un amigo en común, un tal Maquiavelo así que, tu sabrás.
Comprendí enseguida que era la llamada que llevaba una semana esperando, así que contesté no sin antes serenarme un poco. Era el Director de Recursos Humanos de TODO SEGURIDAD, y quería que nos viéramos, así que concertamos una entrevista para la semana siguiente ya que no quería dar la impresión de estar muy interesado. Ya ves tu, ¡vaya tontería y soberbia!!, de fantoche veinteañero.
No hace falta que te diga que la entrevista fue de maravilla. Supongo que la ignorancia es osada y eso hizo que me mostrara un tanto descarado, incluso. La posición era de Area Manager Regional, cubriendo toda la zona norte del país, con un Equipo de 50 técnicos a mi cargo, coche de empresa, teléfono móvil, ordenador portátil…en fin, un auténtico sueño, aunque nos tendríamos que desplazar a Madrid.
En aquel momento, yo cobraba 3 millones de pesetas brutos al año y aquella gente me ofrecía, de entrada, el doble más formación y la posibilidad de una carrera internacional.

domingo, 1 de abril de 2012

Justicia a los violentos


Esta semana la prensa de medio mundo ha estado hablando de mi ciudad, la maravillosa Barcelona, tierra de tolerancia y acogida desde el principio de los tiempos, pero algo está empañando el sentir de todos sus habitantes.

Unas decenas de descerebrados, han creado el caos y la confusión, destruyendo todo lo que encontraban a su paso, sin importarles los esfuerzos que hay detrás de cada uno de sus destrozos. A un pequeño empresario, estuvieron a punto de quemarle la cara, a otro lo patearon por recriminarles su actitud, a pacíficos ciudadanos que se manifestaban por sus derechos, los aterrorizaron, a comercios que crean empleo y riqueza, simplemente los lincharon...

No me entra en la cabeza que existan sujetos de esta tipología, ¿dónde nace tanto odio? O, si no es tal si no mero mercantilismo, ¿hasta qué punto sus necesidades económicas pueden hundir las ilusiones de miles de personas, sus anhelos, sus fundadas esperanzas?, ¿o quizás es simplemente deseo de destrucción por sí misma, en cuyo caso, los manuales de psicología recogen tales patologías y desordenes de la personalidad?

A estos individuos los encontramos en toda manifestación social en la que exista una mínima tensión, desde un acontecimiento deportivo a una manifestación pacifista, transformando actividades lícitas en despreciables movimientos delictivos sin ningún tipo de explicación o excusa.

Odio, ira, rencor…es igual, no hay motivación alguna que pueda explicar esa sinrazón; no hay bandera política ni creencia o religión que de argumentos a esos sujetos ante tamaños despropósitos, aunque se me ocurre la más salvaje de las alienaciones por parte de dios sabe qué ideologías.

En este caso, solo la más contundente de las actuaciones legales debería ser la respuesta por parte de la sociedad. Son actos terroristas, sin eufemismos, y como tales deberían ser tratados. Policías y jueces, esa es la petición de los sociedad: basta de violencia y tolerancia, los terroristas a prisión y, sus instigadores, a los tribunales, sean políticos, sindicalistas o miembros de cualquier asociación.

¿Qué tratamiento darías a los que cometen actos violentos contra la sociedad?