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martes, 23 de agosto de 2011

A hacer puñetas con los lamentos


Ha llegado un momento en que me pregunto si sabemos hacer algo más que no sea quejarnos, en este país nuestro, aunque imagino que hay una minoría que sí, en tanto en cuanto están funcionando bien, buscando formulas creativas que unas veces funcionan y otras no y, cuando no, buscan otras, y otras, y otras, y así hasta que encuentran alguna que funciona.

Me recuerda un cuento que me contaban de pequeño, la de un niño que iba a por leche, se le rompía la botella llena y se quedaba llorando junto a ella, sin saber que hacer. El problema es que esto ocurre con adultos y no es un cuento o una leyenda urbana, si no la triste realidad.

Es cierto que las cosas están complicadas, es cierto que tenemos, no solo España, si no gran parte del mundo en general, una clase política que da….digamos que un cierto repelús, es cierto que muchos de los causantes de esta debacle deberían estar en la cárcel y todos sabemos que no la pisarán en su vida.

Dicho esto, ¿qué sacamos con llorar junto a la botella rota?, porque eso es lo que estamos haciendo en gran parte, atenazados por el miedo, un miedo que nos paraliza, que nos bloquea, que nos anula, y aquí es cuando llega el momento de reaccionar, de ir a por otra botella a la tienda y, si no tenemos dinero para pagarla, para buscar otra cosa con la que alimentarnos o para buscar otra forma en que compensar al tendero.

Hemos sido capaces de inventar el fuego, la rueda, la máquina de vapor, hemos descubierto parte del funcionamiento del cerebro, somos capaces de llegar a la luna, e incluso a Marte, de hacer una paella para chuparse los dedos y, por el contrario, parece que seamos incapaces de reaccionar, de cambiar nuestros hábitos, nuestras formas de pensar.

Me van a perdonar pero, en la primera estación de la Vida en la que pare mi tren, yo me bajo y ya continuarán ustedes solos; he fletado un autobús haciéndole un trueque a su propietario y hay sitio para todo el que quiera subir. Solo hay una condición, prohibidos los lamentos y bienvenidos los errores por intentar cosas diferentes, ¿vienes?

martes, 21 de junio de 2011

Creando con pasión


Notaba que algo entraba en ebullición en nuestro interior, era algo que pugnaba por salir, por eclosionar, con toda la fuerza de las pasiones contenidas, como el geiser que emerge de las entrañas de la tierra a decenas de metros de altura, impulsado por una fuerza oculta y latente.

Pude comprobar como esa pasión era altamente contagiosa, y lo era por muy distintas vías de propagación, aérea, visual, emocional, …. Cualquier canal se tornaba posible para la transmisión de ese virus mutante que impelía a distintas personas a apropiarse de él, porque no tenía dueño ni lo tendría, era, ¡es!, una ilusión compartida, un plato cocinado entre multitud de chefs sin endiosar, que buscan aportar en una medida más que la medida de sus posibilidades, conscientes de su plasticidad y capacidad de crecimiento.

Y ahí es donde realmente empezó a correr el río de la creatividad interconectada, de la interdependencia, de la construcción de un futuro que es nuestro, a partir de un presente que nace hoy y se renueva cada día, sin fronteras ni físicas ni emocionales.

Nadie dijo que no fuera posible, absolutamente nadie y, aunque da un cierto vértigo, estamos sabiendo hacerlo fácil, quizás porque nadie puso la coletilla de que aquello era imposible y, pese a considerar todos y cada uno de los posibles peligros, la fuerza que nos da sabernos juntos, nos permite afrontarlos con la fuerza necesaria para la creación.

Veo paradigmas saltando por los aires ante el talento de un puñado de neodescubridores, ayer navegando en Carabela y hoy haciéndolo por nuestra red de redes, primero de los ejemplos de la posibilidad de la interconexión, de la interdependencia, del compartir, de la generosidad.

Veo, también, nuevos puentes en construcción, puentes hacia la esperanza de que las cosas pueden, realmente, ser diferentes si así lo queremos y nos esforzamos; son puentes de cáñamo, de acero, de titanio, de luz, como en su día, el Gótico de la luz y la fuerza, ganó la partida al Románico. En esos puentes, hay tramos para ti, si quieres pasar por ellos del ayer al hoy y al mañana.

¿nos acompañas?