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jueves, 1 de diciembre de 2011

2º año. Llegada a puerto


Hoy hace un año escribía un post que hablaba de mi llegada a puerto un año después de la salida a mar abierta. En esta ocasión, es el segundo el que ha pasado, con una mar considerablemente más embravecida y que me ha permitido constatar que, contra más camino recorro, más apasionante me parece vivir la Vida que he elegido conscientemente vivir.

Han habido muchas personas importantes este año, entre ellas, ¡como no!, mi familia nuclear, auténtico soporte vital, mi hermano, que una vez reencontrado, abandonó su cuerpo para iniciar el tránsito allá donde las ánimas generosas vayan y que siempre estará al lado de su inseparable Paqui, los compañeros catalizadores; Paco, Carlos, Susana, Jordi, Carina, Vío, Ricardo…. Un montón de personas que me han permitido compartir intensas vivencias.

A medio camino, hacia el mes de mayo, aparecía en el horizonte la construcción de un nuevo barco, un barco preñado de ilusión, pasión, determinación e ideales: CATALIZA, un barco que construimos entre un puñado de soñadores que nos demostramos a nosotros mismos, como lo imposible no es tal y como pueden hacerse cosas grandes con el capital de la ilusión y el crédito de la confianza. Hoy mi pequeño bote está en el interior de, como diría Serrat, ese manojo de sueños.

Apareció también una carta de Navegación: RE-CONOCETE, una carta que nos permite acompañar en su camino, a algunas personas que nos conceden el privilegio de estar con ellos explorando la más compleja de las travesías: la que lleva a nuestro interior.

Estoy en el camino de aprender, de aprender a pedir ayuda, de dejarme brillar, de ser tan grande como quiera ser, de aceptar lo que viene y de gestionar la respuesta que le doy, de saber que mi verdad es solo una parte de ella.

He aprendido que el aprendizaje no acaba nunca y que lo importante, más que el destino, es la propia ruta, sus recodos, sus islotes y sus orillas y, sobre todo, las personas con quien compartes ese trecho de Vida, esos renglones del libro que un día darás por terminado.

¿Qué es bueno o qué es malo?, este año he podido ver como acontecimientos que pensé que solo traerían pesares, han sido auténticas perlas así que decido estar abierto y con la mentalidad del aprendiz, ¿te unes a este apasionante camino de descubrimiento en tu nuevo año?

viernes, 7 de octubre de 2011

Nacimiento de CATALIZA, la casualidad causal


CATALIZA, así ha acabado llamándose este sueño de un puñado de soñadores pragmáticos, que se comprometieron con ellos mismos y con el mundo a contribuir a cambiar las cosas, a crecer de un modo distinto, compartiendo donde otros competían, soñando donde otros se empeñaban en sufrir, mirando desde arriba lo que era más normal mirar desde abajo….aunque, claro, depende de lo que consideres normalidad.

Un buen día, tras varios fracasos que tenían por causa la individualidad, uno de esos soñadores tuvo la idea de hacer algo distinto, fuera de lo convencional, fuera de lo ya probado y testado. Seguidor de Einstein y de su teoría de “si pretendes algo distinto haciendo lo mismo es que eres estúpido”, se lanzó a dar vueltas sobre un problema, así que un cúmulo de ideas se disputaban su atención, hasta que la simiente del trabajo cooperativo fue tomando forma en su cabeza.

Un encuentro de compañeros con similares reflexiones fue suficiente para que el caldero de la ilusión empezará a borbotear. Decidieron poner una buena cantidad de pasión, añadieron un chorro de creatividad, una pizca de locura y sazonaron con conocimientos y experiencia en una mezcla que dio en llamarse sabiduría compartida.

Y saliendo de ese encuentro, como no podía ser de otra manera en este país, ese grupito decidió darse un homenaje entre manteles de papel, refrescos y alguna cerveza. Esos manteles hicieron que la alianza se tornara más fuerte y auténtica y naciera una confianza en ese sueño, que ya estaba dejando de serlo para convertirse en realidad.

Ese virus de ilusión se propagó en gran medida, contagiando primero a unos y luego a otros, llegando incluso a seducir a algunos de los druidas de la profesión, auténticos sabios ilustrados que hicieron suya esa pasión y la transformaron en trabajo. Primero fue una ciudad, luego otra y después otra.

Los encuentros devenían auténticos laboratorios de creatividad, organizando, creando, imaginando, pensando en grande, dejando a la mente ir más allá de las propias fronteras para alcanzar horizontes hasta ahora no visitados por ese puñado de, entonces, soñadores. Y ahí es donde se dieron cuenta de que lo imposible no era tal, que los límites habían sido puestos por ellos mismos y que, tal como se habían puesto, podían quitarse….y eso hicieron.

Muchas fueron las personas involucradas y muchas las aportaciones de quienes decidieron salir a bordo del barco, por la bocana del puerto y de quienes, en un alarde de honestidad y generosidad, decidieron quedarse en puerto para integrarse a la tripulación en cuanto sus cuadernos de bitácora, así lo aconsejaran.

Hoy por hoy, CATALIZA se asemeja a un restaurante en el que la sala está llena de comensales deseosos de probar tan sabrosos platos, lo cuales se están preparando en la cocina, con todo el mimo y el cariño que necesitan, y con toda la agilidad que requiere el cliente hambriento.

viernes, 1 de julio de 2011

Nuestro proyecto


No hay nada como los contratiempos para la salida de nuestro máximo potencial, algo que os quería contar en unas pocas líneas, mediante una historia vivida en primera persona, por un puñado de profesionales, que me ha permitido percibir la grandeza humana en todo su esplendor, su generosidad, su capacidad de ilusionamiento, de automotivación y de coraje, nuestro gran olvidado.

La propia idiosincrasia de los Coaches da pie a que seamos personas con un ansia de vivir los propios principios, a construir desde el beneficio del mismo cliente, a crear con él, a crecer en él y con él. Gestores de comunidades de intercambio de buenas prácticas y conocimientos, colaboradores antes que competidores, con el firme convencimiento de los antiguos gremios, trasladados al siglo XXI.

Ese fue el germen de un proyecto que se fue cocinando, al estilo de las grandes compañías tecnológicas norteamericanas, no en un garaje, pero sí en la sala de un centro de negocios, con más ilusión que capital, más pasión e ideas que cartera de clientes y, sobre todo, más confianza en nuestras posibilidades que créditos de las instituciones.

El propio mercado, nuestros propios clientes a partir de ahora, habían colocado el Catalizador de lo que se convertirá, con el paso de algunos años, en un referente mundial en el desarrollo de personas.

Las reuniones transcurrían con la serenidad de quien ya está rodado en el ámbito profesional, pero también de quien conserva la ilusión, de quien es sabedor de iniciar algo que rompe paradigmas, que está contra las leyes de la ortodoxia, buscando poner un grano de arena que permita esa transformación del mundo en el que vivimos a través de la transformación de las personas en las Organizaciones.

Lo que se inició como un sueño, fue tomando visos de realidad y hoy, se configura como una vivencia que nos permitirá contribuir a transformar la sociedad a través de las personas y las Organizaciones. Ya no es una promesa, es la realidad compartida por ese puñado de personas que luchan por hacer realidad los sueños, convirtiéndolos en objetivos.