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viernes, 11 de noviembre de 2011

A vueltas con el pensamiento positivo


A raíz del post publicado con el nombre de Crisis, What crisis?, se suscitó un interesante debate en torno al Positivismo, no tan solo a la Psicología positivista si no a toda la tendencia del pensamiento positivo que, en su día, tantos seguidores atrajo en diversos sitios del planeta.

Hoy, según distintos medios de prensa escrita, esta vivencia o corriente de pensamiento parece estar incluso mal vista algo comprensible si se piensa únicamente según los antiguos paradigmas.

El debate se tornaba interesante por los diferentes puntos de vista pero, al fin, desvelaba que el fin último que perseguimos es el de sentirnos plenos o, para quien prefiera otra terminología, sentirse felices, aunque no necesariamente tiene que ser lo mismo.

Sigo manteniendo la firme creencia de que en nuestras manos está la capacidad de elección, posiblemente la mayor de las capacidades del ser humano en su condición de tal: la capacidad de elegir su actitud frente al destino, tal y como nos enuncia Víctor Frankl en su pequeña obra maestra El hombre en busca de sentido, lo cual implica la capacidad de relativizar aquello que ocurre, o de tomarlo como la oportunidad de crecimiento que es cualquier suceso de nuestra vida.

Somos dueños de las respuestas que damos al destino y, siempre, tenemos la capacidad de elegir, pase lo que pase, por duras que sean las circunstancias.

Hay un hecho significativo: atraigo aquello que difundo, así si propago optimismo, probablemente será eso lo que recoja y, por el contrario, si el negativismo es mi enseña, eso será lo que atraiga.

Muchos errores han supuesto grandes descubrimientos para la humanidad, aunque quizás podríamos decir que fueron la forma en que se afrontaron esos errores lo que devino la posibilidad de esos hallazgos, desde los Rayos X hasta la tarta tatin, desde los populares post-it hasta la Viagra.

Nosotros tenemos esa capacidad de elección, ¿qué es lo que elegimos?

viernes, 18 de marzo de 2011

Coaching. Una herramienta útil. IV


-Venga, ahora cuéntame, ¿es solo para directivos?

-No, claro que no, es para cualquier persona que quiera hacer cambios en su vida, o encontrar aspectos que desconoce o trabajar una relación o…

-¿O qué?

-O simplemente entrar en sí mismo acompañada de otra persona, buscando aspectos que le harán sentirse mejor, más pleno, más realizado, más feliz. De algún modo, decimos que quiera dirigir su vida, saber dónde está y hacia donde quiere ir

-¿Y una vez lo sabe?

-Que explore las posibilidades que hay ante él; de alguna manera, que vea que, además de ver la vida con gafas azules, también la puede ver con verdes, rojas o amarillas, y que eso tiene un efecto muy potente en las opciones que se brindan.

-¿y qué tiene eso para ella?

-Pues tiene que, entonces, a partir de ahí, será completamente consciente de la situación y podrá escoger entre hacer que pasen las cosas o esperar a que ocurran. Entonces podrá elegir no hacer nada, pero será una elección libre, no una dejadez

-Parece apasionante, papá, de hecho, se te nota una pasión distinta.

-Sí, el Coaching es una herramienta muy poderosa que te permite, como profesional, ver como las personas se hacen más grandes que, de alguna forma, encuentran el mejor YO que tienen dentro y, claro, ver eso te hace sentir que las personas somos muy grandes….si y solo si, nos permitimos serlo, pero las limitaciones, las ponemos nosotros.

-¿Limitaciones?

-Si, limitaciones, pero eso no toca hoy, mañana te lo cuento

jueves, 15 de julio de 2010

Casualidad Causal

Creo que era Magic Johnson el que decía que, contra más entrenaba, más suerte tenía, y es que no es lo mismo esperar que pasen las cosas que impulsar el movimiento.

…Y ahí es donde entra nuestro amigo azar, o si lo queremos decir de otro modo, la casualidad, aunque yo prefiero pensar en la casualidad causal, aquella que ocurre porque me he dedicado, en cuerpo y alma, a hacer que sucediera.

En una tertulia, no hace demasiados días, alguien decía que está claro que la suerte existe, pero que cada suceso que empuja para que ocurra, hace que el universo entero se modifique, ni que sea mínimamente, con lo que cambia toda su esencia….y eso hace que la suerte ocurra con mayor frecuencia, tal como nos anunciaba Magic.

Movimiento, impulsión de nuestros anhelos y, sobre todo, gran capacidad de sacrificio, nos llevarán a conseguir cosas que, como dice el dicho de autoría múltiple, “lo hicieron porque no sabían que era imposible”.

Nuestra vida es efímera, y nada peor que llegar a su final preguntándonos que hubiera pasado si hubiera hecho tal o cual cosa; hoy ya es tarde, mañana es nunca y ningún momento fue mejor que el ahora, así que no dejemos que esos retazos de desidia dominen nuestro destino.

Si lo que queremos es no hacer nada, ¡hagámoslo!, pero que sea de forma consciente, que sea nuestra elección impulsar la nada, contrario por completo, a dejar pasar la vida por la estación de la indolencia.

¿Qué harás hoy para tener un mañana más pleno?...Y digo hoy, no digo mañana ni esta semana, ¡hoy!, ¡ahora!