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martes, 9 de agosto de 2011

Buena suerte, mala suerte


Conozco a algunas personas que recientemente han pasado por auténticos calvarios, ya sea por pérdidas materiales, profesionales o personales, por reveses en su salud o en su economía o por otros aspectos que han hecho trastabillar su estabilidad.

Una de ellas, quejándose amargamente de su suerte tras un contratiempo de salud realmente importante, me confesaba que no volvería a su vida anterior ni loco. La definía como una vida que no era más que un burdo amago de ella, siempre supeditado a las exigencias de otros, sin poder Vivir con mayúsculas.

La conversación fue realmente interesante porque nos llevó a una serie de poderosas reflexiones que desembocaron en una pregunta: ¿estás seguro de que ese revés ha sido mala suerte?. Os puedo asegurar que en ese momento su cara cambió y su nivel de energía subió considerablemente; tomó conciencia de la fortuna que suponía para el haber tenido ese contratiempo, llegó a poderosas conclusiones y estableció un Plan de Trabajo que debería llevarle a su plenitud, a pesar de sus a actuales limitaciones.

Muchas han sido las vidas que se han visto mejoradas con algo que, a priori, pensábamos que era una injusticia que nos llegaba por obra y gracia del destino, desde la pérdida de un trabajo a una grave enfermedad, desde una separación a otros aspectos que no entraremos en detalle pero que podrían ser considerados como escabrosos y, a todas luces nefastos por las personas que los sufrían.

La muerte de un ser querido que nos permite reconciliarnos con él, o encontrar la paz gracias a él, la ruina económica que nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos, la pérdida de un trabajo que nos conduce a descubrir otras formas de avanzar profesionalmente.

A nivel personal, la grave enfermedad de alguien muy querido que se tradujo en una muerte siendo muy joven, me llevó al reencuentro con otras personas muy queridas, al perdón, a la aceptación de la enfermedad como parte de la Vida, al crecimiento personal, a la relativización de las cosas, al cambio de prioridades.

El cuento sufí nos dice ¿buena suerte? ¿mala suerte? ¿quién sabe?.

Tu dices mala suerte y yo te contesto solo el tiempo lo dirá, por duro que ahora pueda parecer.

miércoles, 16 de junio de 2010

Disfrutar trabajando

Curioso tema este, el de disfrutar trabajando, y os preguntaréis a que viene tamaña majadería. Pues bien, viene al hilo de dos comentarios recibidos en menos de una semana, el primero de ellos, a través de correo electrónico, el segundo, mientras tomaba café con un ejecutivo de Recursos Humanos de un prestigioso Grupo Multinacional Español, el cual está implantando novedosas políticas de desarrollo de personas, con notable éxito además, en su Organización.

En el primer caso, hay una frase que dice literalmente hay algo que me sorprende en todos los que sois Coaches, es como una paz que transmitís, una ilusión, una filosofía de vida que desconcierta por lo perfecta que se presenta, el segundo, hablaba en términos muy parecidos y elogiaba el dinamismo, el optimismo y buen humor, la serenidad que irradia habitualmente el Coach.

Mi respuesta fue idéntica en ambos casos: intentamos vivir según nuestras creencias, cada cual con las suyas, pero desde el respeto y la tolerancia hacia los demás, no obstante, hay un “lado oscuro”, y es que en la calle y estando solo, como lo estamos la mayoría, hace frío, al menos en este momento, aunque este lado oscuro, tiene también una importante carga de aprendizaje.

Es una realidad, disfrutamos con lo que hacemos y, en la mayoría de casos, ha habido profundos procesos de cambio en nosotros, lo cual nos legitima para ayudar a acometerlos a nuestros clientes, sean organizaciones o particulares. Puedo afirmar que soy un privilegiado y, aunque la vida en sí misma tiene sus escollos, tan solo es necesario afrontarlos desde nuevas ópticas, nuevas perspectivas que nos permitan aprendizaje y crecimiento; ya sabéis la vieja historia china que decía ¿mala suerte? ¿buena suerte?, ¿quién sabe?

Esta es tan solo una reflexión personal inducida por dos comentarios de personas de entornos completamente distintos, tanto geográfica como profesionalmente, hombre y mujer, para más datos. Creo que estoy en situación de afirmar que realmente tienen razón en sus apreciaciones.

A partir de aquí, vosotros decidís, ¿mala suerte? ¿buena suerte?, ¿quién sabe?.