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domingo, 6 de mayo de 2012

Atravesando nubes


El día es gris, las calles huelen a mojado y, al pasar junto a un parque, el olor a hierba húmeda excita mis sentidos. Pasos acelerados que no quieren el agua pegada a su piel, pasos inciertos y pasos seguros, pasos ligeros y pasos pesados pero pasos al fin.

En el trayecto hacia el aeropuerto, las calles tienen otro color, para unos color de vida, para otros color de tristeza y, pese a que la lluvia moja por igual, ves caras de fastidio por planes ahora sin sentido y caras de alivio, de limpieza, de pureza por el agua que cae.

Miro al cielo y veo negrura, oscuridad y me asalta una sensación: miedo, miedo a lo oscuro, a lo incierto, a lo que queda fuera de control. Nubes gruesas, bajas, como manchas en el cielo que impiden ver su lienzo azul, borrones de realidad, explosiones de naturaleza.

Subo al avión y veo algunas caras de circunstancias, otras de tranquilidad y, algunas, de auténtica preocupación, quizás por la lluvia que está cayendo, o quizás por su propia lluvia interior, lluvia al fin.

El agua arrecia, se intensifica, justo en el momento en el que los motores rugen con fuerza, los frenos se sueltan y el monstruo empieza a caminar, tomando cada vez mayor velocidad mientras su potencia me mantiene pegado al asiento y mis manos se cogen con fuerza al reposabrazos. Cierro los ojos, noto como el morro se eleva, ahora las ruedas delanteras se despegan del suelo; sensación de independencia, ahora lo hacen las traseras, ya nada nos mantiene en tierra. Juntos hacia un destino.

Ascendemos todos a una y la negrura de las nubes se acerca impertérrita a nuestra marcha, ¿o somos nosotros quienes nos acercamos a ella?, maravillosa perspectiva de uno u otro lado. El ascenso es firme hasta que el cúmulo de nubes nos engulle, ahora todo es oscuridad, temblores al atravesar su núcleo, zarandeos que remueven mi interior, cada vez más intensos…

…Y ahora paz, suavidad, el sol me deslumbra con todo su esplendor, me calienta la cara y me da tranquilidad, ahora todo es luz y, bajo ella, mis temores, la oscuridad. Pienso en mi Vida, en las  zonas turbulentas que atravieso olvidando, quizás, que tras ellas está el sol, siempre, sin ninguna excepción.

¿Atravesamos las nubes yendo hacia el sol, con coraje y temple?

martes, 1 de noviembre de 2011

Emoción


Ha amanecido un día gris, lluvioso, incómodo, en cierto modo, aunque siendo un mes de octubre, por lo menos refrescará el ambiente. ¿Qué es bueno o malo?, ¿Quién sabrá?

Miro hacia el mar y veo una mar embravecida, como mi ánimo; miro hacia el cielo y todo es gris oscuro, con fogonazos entre la lluvia caída, como mi ánimo. Miro las caras de las personas con las que me cruzo y son tan grises como el cielo o están tan embravecidas como el propio mar, como mi ánimo.

La emoción está en caída libre, sin paracaídas que la sustente, cada vez a mayor velocidad, yendo más hacia las profundidades. Nado como puedo entre ese magma de malestar, esa espesura mental que no atrae más que frustración…o quizás no, quizás es la oportunidad de adentrarme más en mi, de explorar sensaciones que hacía tiempo que no anidaban aquí.

Asemeja aquel chapapote de las playas bañadas con petróleo, con la similitud de que uno y otro dejan importantes aprendizajes que ahora no vemos, pero que mañana estarán ahí para nosotros. Ahora puedo entender mejor esas gentes cariacontecidas con las que me cruzo, entiendo su sentimiento, su angustia, su zozobra, como empiezo a ser consciente de la mía.

El cielo empieza a abrirse, de una forma tímida, como mi ánimo, vislumbrando que detrás de cada día gris, hay una lección por aprender, un sol esperando su momento de salida, una sonrisa inesperada, una mirada cargada de afecto y comprensión, y ahí es donde aparece una miríada de colores en forma de arco iris, con toda su diversidad cromática, auténtica borrachera para los sentidos, absorbiendo el olor a asfalto mojado y a la hierba cortada en el parque, percibiendo mi cara mojada por el agua, el sabor de la lluvia o, como decía aquella frase, poniéndome las gafas para oír mejor.

Una vez más tierra y agua, ying y yang, norte y sur, ligados de forma inexorable para darnos un sentido a la experiencia. Bienvenido sentimiento, seas cual seas, contrapunto de tu opuesto, fuente de conocimiento y de expansión-