Mostrando entradas con la etiqueta Juicios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juicios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un genio del siglo XX, Steve Jobs


Terminando su biografía no he podido por menos que lanzarme a escribir estas líneas sin pretender, en ningún caso, juzgar a la persona, aunque sí quizás dar mi opinión sobre el personaje.

Sigo pensando que en la raza humana somos tremendamente injustos cuando subimos a alguien al pedestal y le convertimos en un ídolo; injusto para el idolatrado e injusto para el creador del ícono y sus seguidores. Injustos porque divinizamos a alguien y le convertimos en irreal, llevándole a un nivel de exigencia que, simplemente, no es de este planeta.

Al leer su historia, lo primero que me viene a la cabeza es que, posiblemente, hacía falta una persona con esas características para crear algo como lo que creó y que, posiblemente, está viviendo uno de sus momentos de esplendor. Apasionado, exigente hasta la extenuación, riguroso y ególatra hasta niveles máximos.

Es seguro que alguien más avezado que yo en este tipo de diagnósticos, podría describir algún tipo de trastorno de manual, aunque está claro que veía el mundo según su propio patrón de conducta y percepción sin considerar, si quiera, que pudiera existir otro modo de verlo, es decir, había una clara confusión entre el mapa y el territorio, considerando como única SU verdad.

Trabajar con personas de este talante, suele ser tarea harto compleja, si bien es cierto que suelen cosechar grandes éxitos de los que la historia está llena, no obstante, no me alineo con ese tipo de éxitos, es más, me distancio el máximo posible de sus creadores.

No concibo un tipo de trabajo en Equipo en el que el insulto y la vejación sean el elemento de motivación, como no comprendo que ignorar a una persona sea una de las praxis en un Equipo de trabajo, o distorsionar la realidad la más común de las tareas.

Sí, es cierto que “lo hicieron porque era imposible” es una excelente frase para definir como podemos hacer saltar por los aires las realidades previstas y hacerlas mucho mayores, pero de ahí a provocar una distorsión de la realidad, hay todo un abismo.

Me queda la duda de dónde acaba el personaje y empieza la persona pero, en cualquier caso, está claro que fue uno de los grandes personajes del Siglo XX.

sábado, 28 de mayo de 2011

PREJUICIOS


Cuantas malas pasadas nos llegan a jugar los prejuicios; cuantos juicios injustos y, a la par, inútiles. Personas maravillosas que son juzgadas por su aspecto o comportamiento sin tener en cuenta las raíces del hecho.

Vienen a mi memoria vivencias tales como la de aquel hombre compungido, cuyos hijos de corta edad, en el metro, iban alborotando sin que él hiciera nada por corregirlos…y es que su esposa y madre de las criaturas, tan solo hacía unas horas que había fallecido; la de la mujer que atendía poco a sus hijos, dejándolos con jovencitas que los cuidaban y era criticada por ello; ¿el motivo?, acudía a una terapia de desintoxicación tras haber caído en el abismo de las drogas y el alcohol, y estaba saliendo de él con coraje y valentía.

Otra curiosa, y esta vivida en primera persona, es la del jefecillo que reprendía a una colaboradora por llegar 15 minutos tarde al trabajo, ignorante de que, su padre, había sufrido una embolia hacía unas horas y se habían pasado la noche en el hospital.

Reflexiono y denoto que he juzgado tan solo por el aspecto de una persona, para bien y para mal. La parte buena es que, al analizarlo, he visto mi error, la parte mala es que me ocurra todavía, aunque es bien cierto que cada vez menos.

Nos atrevemos a emitir juicios sin conocer lo que hay tras esa bruma de actuación, aspecto, comportamiento, etc. Tendremos un mundo mejor cuando dejemos nuestros juicios aparcados y disfrutemos de lo que tenemos a nuestro alrededor, cuando acallemos nuestras voces críticas sin fundamento, cuando sepamos ver en cada momento la riqueza del mismo, aquí y ahora.

En cada persona hay un mundo que admirar y en el que reflejarse; osadía, valor, ternura, confianza, autoestima, amor, generosidad, empatía, son tan solo algunas de ellas. Dejemos de juzgar sin fundamento pero, sobre todo, dejemos de esparcir la semilla del descrédito; ¿empezamos hoy?¿empezamos ahora?